lunes, 31 de diciembre de 2012

Mis 15 películas favoritas de 2012

Ha sido un año extraordinario para el cine en todas sus facetas, tanto para el de entretenimiento, para el independiente (al margen de los estudios y los grandes presupuestos) así como el artístico o de autor que de nueva cuenta encabezan las listas de la crítica especializada alrededor del mundo. No en vano el cine ocupó el sitio predilecto de mi atención por encima de la televisión y el anime, incluso me atrevo a pensar que este año será recordado como uno de los más lúcidos de la presente década.

Aclaro que lista publicada a continuación contiene la visión particular sobre mi experiencia cinematográfica durante el año que nos abandona, ello implica cierto grado de subjetividad que sin duda abonará crítica y sospecha en más de un lector que considere mejores obras para este conteo. La opción de comentarios está abierta para que de igual forma compartan su lista personal.

El criterio de selección incluye películas estrenadas entre enero y diciembre de 2012 en la cartelera comercial de México, así como muestras, foros y festivales que nos ofrecen la oportunidad de conocer cintas que difícilmente obtienen distribución en los circuitos comerciales, o bien se estrenan con retraso excesivo y con una cantidad de copias irrisorias. Decidí elegir 15 títulos porque varios de ellos son del año anterior (2011) pero que llegaron un poco tarde a México, sin embargo son los menos, y el listado incluye en su mayoría películas propias de 2012.

Para cualquier cinéfilo siempre es complicado recortar títulos, sobre todo en un año con gratos estrenos, por lo que decidí dedicar unas líneas a tres películas que se quedaron fuera del corte final pero que merecen, por así decirlo, una mención honorífica:

(Le Havre/Puerto Esperanza; Aki Kaurismäki; Finlandia, Francia, Alemania; 2011)
En medio de la peor turbulencia financiera del nuevo siglo, el director Kaurismäki, tantas veces oscuro, pesimista y catastrófico, ofrece un halo de confort hacia los emigrantes de todo el mundo con una historia de fraternidad humana, que a su vez, alimenta la fe en el género humano a través de la consumación de verdaderos milagros producto de la solidaridad entre las personas. Un grito de denuncia y hartazgo contra el concepto de "terrorismo", el adjetivo contemporáneo que no significa nada pero que lo justifica todo.

(Monsieur Lazhar/ El Señor Lazhar; Philippe Falardeau; Canadá, 2011)
Bachir Lazhar, junto con su familia, huyen de Argelia por acoso gubernamental y buscan afianzar su asilo político en Canadá. Por desgracia, sólo él logra sobrevivir a las terribles agresiones y busca iniciar una nueva vida como profesor interino en una primaria pública de su nueva comunidad. Los lazos afectivos entre el Sr. Lazhar y sus alumnos motivan la discusión sobre la verdadera efectividad de un sistema educativo que a todas luces se presume ejemplar, pero que oculta en sus cimientos errores que amenazan con colapsarlo. Una lección de madurez conmovedora que muestra las ventajas de integrar sociedades multiculturales.

(Paranorman; Chris Butler, Sam Fell; Estados Unidos, 2012)
La mejor película de animación estrenada en cines este año y por ende mi favorita al Oscar. Con una técnica pulida de stop motion, por no decir que magistral, así como una historia original que homenajea al género de terror, concede el protagónico al típico outsider, marginado por sus alienados colegas de clase. El giro argumental que exime a los zombis como la principal amenaza en la tensión pre-apocalíptica en la que vivimos y señala el verdadero peligro en reflejos irracionales que exhiben nuestra capacidad de lastimarnos unos a otros, apunta a Laika Entertainment otro memorable campanazo similar al conseguido en 2009 con la adaptación de "Coraline".

Dicho lo anterior, entramos de lleno en la materia que nos ocupa, en orden descendiente,¡ay!, para imprimir suspenso:

15. La Cabaña del Terror (The Cabin in the Woods); Drew Goddard; Estados Unidos, 2012.


La Matrix del género de terror. La mayor conspiración jamás revelada explica y se mofa de todas y cada una de las historias macabras que nos han exprimido el aliento desde el nacimiento del cine. El rito de sacrificio y redención en aras de mantener el dominio humano sobre la faz de la tierra se remonta a épocas primigenias, sólo que ahora le añadimos a la narrativa un toque de misterio, baño de sangre y erotismo para complacer a las audiencias. Qué sencillo es calificar de churro a este clásico instantáneo, después del cual toda nueva película de terror resultará gratuita ante la piedra roseta que Goddard y Whedon barrenaron a partir de un guión por demás fantástico. La mejor sugerencia sobre el fin del mundo en mucho tiempo: ¡in weed we trust!

14. El Precio de la Codicia (Margin Call); J.C. Chandor; Estados Unidos; 2011.


Crónica de las horas previas al colapso financiero de 2008 disfrazado, con insistencia, de crisis económica. Los culpables del torbellino que a su paso sembró desilusión, desahucio y desesperanza en la vida de miles de familias tienen nombre y apellido, sólo que a un lustro de que su comportamiento (digno de crimen organizado) pusiera en jaque al libre mercado, gozan de completa impunidad. La atmósfera gélida, metálica con el que se describe la superviviencia del más fuerte en el universo de los negocios, aterra: "Be first. Be smarter. Or cheat." Sin duda, la mejor ficción sobre el desfalco que hasta la fecha continúa avispando ira e indignación ante un sistema injusto que busca prolongar su hegemonía a costa de cualquier precio.

13. Prometeo (Prometheus); Ridley Scott; Estados Unidos, Reino Unido; 2012.


Adán y Eva posmodernos en busca del paraíso perdido. Si bien es cierto que el regreso de Ridley Scott a la ciencia ficción, género que revolucionara dos veces: con Alien (1979) y Blade Runner (1982), fue accidentado y con un guión poco afortunado, lo cierto es que el planteamiento promete que para 2014, año en el que se planea lanzar su secuela, podamos verlo de vuelta en los primeros planos. Si la molestia principal con Prometeo fue que ofreció muy pocas respuestas a las preguntas más inquietantes del universo Alien, basta recordar que el motor del conocimiento humano es plantearse preguntas, dudas metódicas que finalmente nos garanticen el acceso al conocimiento verdadero. La satisfacción de que Prometeo sembró nuevas pero sobre todo mejores interrogantes, bien le merecen el cabalístico treceavo puesto de 2012.

12. El Caballero de la Noche Asciende (The Dark Knight Rises); Christopher Nolan, Estados Unidos, 2012


Por bluckbusters no paramos. ¿Recuerdan que en pleno verano media comunidad se rendía ante el epílogo de la mejor trilogía de Batman, cortesía de Christopher Nolan? Ahora resulta que el ascenso del caballero oscuro apenas figura en contadas listas especializadas con lo mejor del año. Así pasa cuando sucede, el caso es que 2012 también será recordado por la épica conclusión de una travesía que al final resultó más light en comparación con la trama intermedia, que le mereció un Oscar póstumo a Heath Ledger por su magnífica interpretación del Joker. La última entrega captura el espíritu de los tiempos (zeitgeist) a partir del crack financiero que ha acentuado la brecha entre ricos y pobres, el desempleo y caos urbano; sin olvidar un guiño de simpatía por movimientos como el Occupy Wall Street o el bochornoso caso de Wikileaks que sacó a la luz pública el asqueroso fango de corrupción y mentira en el que nadan los supuestos gobiernos democráticos del occidente civilizado.

11. Pina; Wim Wenders; Alemania, Francia, Reino Unido; 2011.


Cuando la tecnología 3D es aplicada por verdaderos cineastas da motivos suficientes para creer que en la era del cine digital no todo está perdido, inclusive para el género documental que durante el nuevo siglo ha dado ejemplos de pasión e innovación tremendos en su forma narrativa, lo que a su vez ha propiciado la generación de nuevas audiencias adormecidas por la ficción. Wim Wenders monta un homenaje póstumo a la vida y obra de la artista contemporánea Pina Bausch, lo realiza tan alejado de los convencionalismos arcanos que consigue revivir el espíritu de Bausch y hospedarlo en el corazón mismo de los espectadores a través de la pantalla. La mezcla de sentimientos expresados con el cuerpo humano y los elementos orgánicos que apuntalan en talento artístico de los ejecutantes convierten el documental de Wim Wenders en una experiencia visual y emocional inolvidable.

10. Deseos Culpables (Shame), Steve McQueen; Reino Unido, 2011.


Brandon (Michael Fassbender) y su hermana pequeña Sissy (Carey Mulligan) se hallan extraviados en la colosal urbe neoyorquina. Él, en apariencia un hombre exitoso propietario de un departamento en la zona exclusiva de la ciudad padece una severa adicción al sexo. A toda hora y en cualquier lugar, el deseo lo envuelve en una espiral decadente que en vez de ofrecerle placer, con el tiempo lo hunde la vergüenza de saberse víctima indefensa de sus impulsos más bajos. Por su parte, Sissy trata de sobrellevar una vida melancólica saturada de desilusiones sobre todo afectivas. Reconoce en Brandon su único sostén emocional a pesar del evidente distanciamiento sugerido a partir de una infancia adversa de la cual sólo se vislumbran tímidos bosquejos. Una radiografía de las sociedades posmodernas, hundidas en la urgencia de satisfacer el hedonismo inmediato y maquillar el vacío existencial que las consume a cada rato.

09. Skyfall; Sam Mendes; Reino Unido, Estados Unidos; 2012.


La mejor forma de celebrar medio siglo de la franquicia más longeva del cine fue enfrentar al agente 007 a con sus propios demonios. Sam Mendez dirigió una cinta que incluye todo lo que uno podría esperar de una cinta de James Bond, enfocada sobre todo en actualizar a al agente especial a nuestra época. Homenaje a la vieja escuela, nostálgico, sin los exóticos atavíos tecnológicos que identificaron durante cincuenta años al agente estrella del MI6, podríamos catalogar Skyfall como un ensayo freudiano sobre la psique del personaje, su descenso a los infiernos y consecuente resurgimiento que le han valido comparaciones con el Batman de Christopher Nolan. Excelsa fotografía de Roger Deakins que le valdrá más de un reconocimiento por su trabajo con los encuadres y la luz en ésta, una de las mejores películas de James Bond de su historia.

08. Un Reino Bajo la Luna (Moonrise Kingdom); Wes Anderson; Estados Unidos, 2012.


Oda al primer amor. La fuga de un par de pre adolescentes enamorados coincide con la amenaza de tifón que sacudirá la aparente tranquilidad de los habitantes en la costa de Nueva Inglaterra durante cierto verano de la década de 1960. Suzy (Kara Hayward), harta y fastidiada, busca desvincularse de cualquier lazo familiar y experimentar el dulce gozo de la libertad; por su parte, Sam (Jared Gilman), un patético miembro de los boys scouts, se sabe abandonado ¿traicionado? por su estirpe sanguínea y asume como filosofía de vida la dicha que significa no tener nada que perder y todo que ganar. La inocencia y franqueza del amor que se confiesan esta singular pareja nutren, cual tormenta veraniega, la fertilidad de una zona amenazada por la erosión de la indiferencia. La bofetada con guante blanco que el cine independiente propinó este año a las industrias creativas de los grandes estudios y presupuestos, pero que padecen de historias y argumentos menores.

07. Una Aventura Extraordinaria (Life of Pi); Ang Lee, Estados Unidos, China; 2012.


A pesar de un prólogo y epilogo saturado de religión posmoderna digna de plaza comercial o supermercado, el punto intermedio durante el cual ocurre, en efecto, la tan anunciada aventura extraordinaria, le da la bienvenida a Ang Lee a la rigurosa lista de directores junto a Martin Scorsese, Wim Wenders y Werner Herzog, que han amalgamado con maestría la tecnología de la tercera dimensión al lenguaje cinematográfico. Pocas cintas como Life of Pi en verdad nos hacen soñar con los ojos abiertos y presenciar el verdadero motivo por el cual vale la pena depositar un voto de confianza en la llegada de la era digital al cine. No puede terminar el 2012 sin haber experimentado la Capilla Sixtina que Ang Lee y el cinefotógrafo Claudio Miranda dibujaron sobre la pantalla grande. ¡Gráficos computarizados alucinantes!

06. Beasts of the Southern Wild; Benh Zeitlin; Estados Unidos; 2012.


Sus detractores, los pocos, señalan que esta película ya ha sido realizada por Hayao Miyazaki en por lo menos diez ocasiones. El caso es que gracias a la gira de lo mejor del Festival de Cine de Morelia en la Ciudad de México tuve la oportunidad de disfrutar esta maravilla del cine independiente y puedo afirmar que, a pesar de indiscutibles influencias del maestro de la animación japonesa, la ópera prima de Benh Zeitlin brilla por méritos propios como una de las mejores cintas de 2012. Husspuppy, una niña de seis años que vive junto a su padre alcohólico y enfermo del corazón, en el delta del Bayou al sur del estado de Luisiana, reinventa a través del realismo mágico la adversa situación de marginación y pobreza que padecen junto a sus vecinos, habitantes de una zona denominada "la bañera". El fotógrafo Ben Richardson acertó en seleccionar el formato de 16mm para reafirmar la vitalidad orgánica que se respira a lo largo de la película, sensación que muchos otros sustituyen con efectos especiales y CGI's. Una historia simplemente conmovedora.

05. Holy Motors; Leos Carax; Francia, Alemania; 2012.


Cada año una película está destinada a reventarnos la pupila, cocinarnos el cerebro y purgarnos de convencionalismos analgésicos. No es que Cloud Atlas haya fracasado del todo en cumplir dicho objetivo y ocupar este puesto, sino que Leos Carax lo hizo mucho mejor. El señor Oscar recorre todos los días a bordo de una limusina blanca las transitadas avenidas de París, interpretando personajes listados en una apretada agenda programada por la agencia Holy Motors: desde mendigo, asesino a sueldo, padre de familia o "actor" de motion capture, transitamos junto a el por una odisea cinematográfica que recurre al metarrelato para homenajear al cine, actores y espectadores. Un manifiesto estético que sepulta cualquier pretensión pública o privada que se ufane de haberlo visto todo. "Who were we, who were we, when we were who we were..."

04. La Caza, (Jagten); Thomas Vinterberg, Dinamarca; 2012.


Peliculón. Poco a poco las obras que conformaron la 54 Muestra Internacional de la Cineteca Nacional obtienen distribución en salas comerciales. No en balde 4 de ellas forman parte de este conteo con lo mejor del cine durante 2012. Mordaz y provocadora, La Caza de Thomas Vinternberg narra los infortunios de Lucas, adulto de mediana edad, divorciado pero con grandes esperanzas de obtener más tiempo al lado de su hijo adolescente, Marcus. Sin embargo, un ¿inocente? y desafortunado comentario por parte de Klara, una pequeña niña que acude al jardín de niños en donde labora Lucas, lo incrimina de comportamiento inapropiado. A partir de entonces, la mecha de un rumor esparcido por toda la comunidad rural despierta conductas de ira y odio desmedido contra la persona de Lucas, quien vive en carne propia el infierno que supone la injuria de un hecho no confirmado.

03. Melancholia; Lars von Trier; Dinamarca, Suecia, Francia, Alemania; 2011.


La atmósfera apocalíptica recorre medio mundo desde hace tiempo, el aire está viciado de amargura, desesperanza y melancolía. La sabiduría popular sugiere cortar por lo sano y el pesimismo de Lars von Trier lo atiende sin aspavientos, con una introducción que evapora toda posibilidad de sobrevivencia: la naturaleza de los cuerpos celestes y las leyes físicas que los rigen no entienden de anhelos humanos, así que desde el principio, con una colisión entre la Tierra y el planeta Melancholía, von Trier declara: abandonen toda esperanza ya que todo se ha perdido. El drama se centra en dos hermanas de humores diametralmente opuestos: Justine (Kirsten Dunst) y Claire (Charlotte Gainsbourg), retratos de resignación y negación ante el inminente fin del mundo que esta vez no promete un final feliz. ~Hermoso~

02. La Invención de Hugo Cabret (Hugo); Martin Scorsese; Estados Unidos, 2011.


El año cinéfilo comenzó con el estreno de la magnífica obra de Martin Scorsese, declaración de amor al cine y a su indiscutible vinculo con la literatura. La crisis creativa que prevalecía tiempo atrás en Hollywood, avivó la discusión en torno al incierto futuro del cine, no obstante esta reintrospección crítica produjo geniales películas que confirmaron al cine como un arte joven y en constante evolución técnica y narrativa, por lo que declarar su muerte prematura era un disparate por donde se lo viera; el caso es que había que demostrarlo en la pantalla... y Scorsese lo hizo al retratar el alma del séptimo arte, la llama que mantiene encendida la linterna mágica, a través de un acto de magia llamado Georges Méliès.

01. Amour; Michael Haneke; Francia, Austria, Alemania; 2012.


Tokio Monogatari a la francesa. Michael Haneke, quizá el director en activo más trascendente de nuestros días se vuelca sobre el drama y romance para mostrarnos una historia de franco amor, el sentimiento último que anima desde las cenizas del corazón más desilusionado, un voto de compasión por el género humano. Georges y Anne, un matrimonio octogenario dedicados a la enseñanza de la música, pasan en relativa calma sus días de retiro en un amplio departamento parisino, sin embargo, la salud de Anne empeora después de una cirugía cardíaca insatisfactoria. La lenta agonía de Anne pone a prueba el lazo sentimental que le unió toda su vida a Georges, a la vez que sugiere temas polémicos en torno a la dignidad del buen morir, el derecho a decidir sobre nuestras propias vidas a pesar de la edad avanzada, pero sobre todo la celebración del amor verdadero en una época donde la juventud declara abiertamente su inexistencia. Encuadres magistrales, sobrios y equilibrados que evocan el talento y aportación invaluable de Yasujiro Ozu al cine.

lunes, 10 de diciembre de 2012

Anifest 3: Días de fiesta

Concluyó la tercera edición del Anifest, festival especializado en animación japonesa que, en tan sólo tres años, se ha posicionado como un evento indispensable en la agenda anual de la comunidad otaku y fieles devotos de la animación en general. El valor agregado de disfrutar películas sobresalientes del anime clásico y contemporáneo como se debe: en pantalla de cine, representa sin duda la base sobre la cual el Anifest no encuentre otro destino que el de crecer hasta conseguir que más personas disfruten de una experiencia inolvidable, factor ineludible de cualquier foro, muestra o festival de cine.

La cartelera de este año contó con dos joyas del género que todavía no alcanzo a digerir por la magnitud de su importancia. La primera: Akira (Otomo, Bandai Visual, 1988), pieza fundamental de la industria anime que hacia finales de la década de 1980 trascendió fronteras y sacudió con todo a occidente, sobre todo por confirmar de una vez por todas que el formato de animación puede abordar contenidos serios sin tropezar con el menosprecio de los géneros cinematográficos de la ficción y documental. La obra maestra de Katsuhiro Otomo retrata un panorama decadente de las sociedades post-industriales a través de una mirada distópica que, a su vez, otorga en medio de tanto vicio, corrupción y vacío existencial la oportunidad de comenzar de nuevo, no sin antes destruir lo ya existente. La armonía de los contrarios adherido al principio y fin de los tiempos, ni más ni menos.


Durante la década de los 90's Akira circuló de forma clandestina en mercados ambulantes y foros culturales alternativos, malas copias de Beta y VHS que, sin embargo, cosecharon las primeras camadas de aficionados que reconocían en el anime algo más que simple entretenimiento: hallaron pasión, innovación y culto. Los mártires de aquellos años reconocen más que nadie la histórica posibilidad que Anifest ofrece de ver Akira en cine.

La segunda joya programada en esta edición fue Redline (Koike, Madhouse, 2009) un agasajo visual que cae como balde de agua helada sobre todo aquel apocalíptico que pregona a los cuatro vientos la crisis y decadencia creativa del anime. Con una gira más que afortunada en festivales europeos y norteamericanos como el de Locarno, en Suiza, el Festival de Ciencia Ficción de Londres o el Fantasia Film Festival de Canadá, uno debe sentirse afortunado de presenciar la vanguardia de producción anime en México, más allá de los formatos caseros o la distribución en línea.


Agobiados por la alquimia tecnológica que apenas aporta nada al lenguaje cinematográfico, desde la tercera dimensión hasta los CGI de última generación, Takeshi Koike rocía nitroglicerina sobre la pantalla y explota las dos dimensiones del acetato clásico hasta niveles insospechados. Un mashup alucinante de carreras intergalácticas aderezado con narrativas clásicas y lenguajes emergentes, producto de las nuevas plataformas híbridas e interactivas: internet y videojuegos. Si alguna vez se cruzan con la incómoda obligación de dar sentido y significado al concepto histórico de posmodernidad, Redline es un ejemplo preciso de ello.

Anifest 2012 se consagra como el festival de anime más trascendente de Latinoamerica, a reserva de esperar las cifras oficiales, la meta de esta edición fue convocar a más de 16 mil espectadores en cinco grandes ciudades de la República Mexicana. Por lo pronto una edición más ha terminado pero con la firme convicción de que el año próximo otra selección de grande películas encenderán el entusiasmo de aficionados que de nueva cuenta rendirán culto al anime, un producto audiovisual de referencia obligada en plena era del consumo global.