viernes, 27 de julio de 2012

El Caballero de la Noche Asciende: Reseña

La mejor saga jamás filmada sobre el Caballero Oscuro llega a su final con la tercera entrega de Christopher Nolan, consagrado director que ofrece un festín visual cargado, además, con una densidad argumental notable si consideramos el género tratado.  Para todos aquellos que esperaban un desliz en la carrera de Nolan al mando de las cámaras, les recomiendo que se pongan cómodos y motivados por la paciencia más infinita de todas, porque en The Dark Night Rises observamos la refinación definitiva de un artista que desde hace tiempo apartó un lugar privilegiado entre los creadores de culto. ¿Exageración? No lo creo. A partir del primer minuto del 27 de julio, el público general, así como el fandom más comprometido, tendrán a su disposición las evidencias proyectadas en la pantalla grande y coincidirán, seguramente, que los adjetivos se quedan cortos, no tanto los sustantivos, frente a la culminación de una de las mejores trilogías en la historia del cine.




La historia se desarrolla 8 años después de que Batman (Christian Bale) fuera catalogado como el peor de los delincuentes de Ciudad Gótica, al ser culpado públicamente por el homicidio del fiscal de distrito Harvey Dent, desde entonces símbolo de seguridad y justicia entre los ciudadanos. Sin embargo, pocos conocen la verdad y todavía menos están dispuestos a descubrirla, he ahí la trascendencia de Blake (Joseph Gordon-Levitt), oficial de policía que encarna los valores por los cuales vale la pena seguir luchando.

De tal suerte, la relativa paz y seguridad de la que goza la gran urbe se funda en una gran mentira, hecho clave que alimenta la moral ambigua que predomina en distintos aspectos de la visión de Nolan respecto al universo Batman: la distancia que separa al bien del mal no se expresa en alto contraste, sino en una escala de grises tan vasta como confusa.




Por su parte, el excéntrico multimillonario Bruce Wayne permanece en el autoexilio social. Alfred (Michael Kane), en su infinita lealtad, busca mantener la buena imagen de la familia con demasiados apuros.  No obstante, el peor de los problemas para la decadente dinastía Wayne proviene del flanco financiero, donde las cosas no marchan del todo bien. La última carta con oportunidad de éxito recae en la innovación nuclear, capaz de generar energía sustentable para toda la ciudad pero con el riesgo de convertirse en arma de destrucción masiva si cae en manos equivocadas. La confianza de dicho proyecto recaeen Miranda Tate (Marion Cotillard) miembro del corporativo Wayne Enterprises y con una visión filantrópica para Ciudad Gótica.

Con la irrupción de una sofisticada ladrona, Selina ¿Gatúbela? (Anne Hathaway ), surgen los primeros guiños que reclaman el regreso del Caballero de la Noche. Consternado por las posibles intenciones del misterioso robo, Bruce decide salir de nueva cuenta a la vida pública, sólo que los días de gloria han quedado muy atrás y su desalineada condición física es una clara evidencia de ello.  Una vez que los primeros datos de la investigación arrojan pistas sobre una red criminal compleja, se desata una amenaza de dimensiones incomparables con las de simples robos a mansiones e instituciones de gobierno.




Reconocido por el círculo conocedor del cómic como el hombre que quebró al murciélago, Bane (Tom Hardy) introduce la trama con una secuencia espectacular sobre un transportador aéreo, plantea la premisa que lo significa y acude a su llamado con el destino: acabar con la decadente Ciudad Gótica. Fuente de desesperanza, montaña de músculos, radical hasta para el mismísimo líder y fundador de la Liga de las Sombras, Ra's al Ghul, Bane se reconoce superior ante el protector de la metrópoli, porque a diferencia de Batman, quien adoptó la oscuridad como su aliada, él nació abrazado de ella.

De pronto, los fundamentos que proclama Bane no parecen tan equivocados hasta que deja claro que cualquier forma es válida con tal de alcanzar el éxito de sus objetivos. Esta ambigüedad que sugiere cierta empatía por el que se presenta como el enemigo, deja claro el porqué este Batman propuesto por Nolan es, en efecto, el que necesitamos. Agobiados por el desprecio de una clase política corrupta, de un saqueo financiero disfrazado de crisis económica y una brecha de desigualdad cada vez más severa, uno se pregunta si en verdad vale la pena defender esa Ciudad Gótica, en vez de celebrar su inevitable decadencia.

Con una baraja de personajes tan vasta en ambos bandos, Chris Nolan teje con destreza una serie de acontecimientos que mantiene al público al filo de la butaca de principio a fin. Es cierto que la exactitud del guión, tan característico en películas previas (Memento, 2000; The Prestige, 2006) no luce como uno desearía, las fisuras no impiden que la cinta cumpla con el principal objetivo,  mismo que algunos confunden al exigir mayor sustancia a un producto sin mayores pretensiones que el entretenimiento, claro, con el estilo Nolan que siempre inyecta la sensación, mas no certeza, de haber visto algo más que un derroche obsceno de recursos acompañado de un circo de efectos especiales.




Eso sí, al margen de las opiniones divididas que surjan a partir de la cinta, Chris Nolan se merece un sincero reconocimiento al firmar en los créditos su convicción respecto al quehacer cinematográfico y en defensa de la película en 35mm:  “This motion picture was shot and finished on film.” Por otro lado, considero indispensable la experiencia IMAX, dado que gran parte de la cinta fue filmada con esta tecnología y de seguro nos acerca todavía más a la visión exacta que el director deseaba proyectar para esta película en particular.

Resulta imposible omitir el desafortunado incidente en Aurora, Colorado, el irracional comportamiento de James Holmes que cobró la vida de 12 personas y dejó heridas a más de medio centenar. Al momento de ver la película, con la mirada atenta a la pantalla, las palabras de Christopher Nolan cobran especial sentido: “La sala de cine es mi hogar, y la idea de que alguien viole ese lugar tan inocente y lleno de esperanza de una manera insoportablemente salvaje, me parece devastadora.”

The Dark Knight Rises, Director: Christopher Nolan; Guión: Christopher Nolan & Jonathan Nolan;  Producción: Kevin De La Noy, Benjamin Melniker; Fotografía: Wally Pfister; Reparto: Christian Bale, Tom Hardy, Gary Oldman, Joseph Gordon-Levit, Anne Heathaway, Marion Cotillard, Morgam Freeman, Michael Caine;  Música: Hans Zimmer; Edición: Lee Smith; Warner Bros. Pictures, DC Entertainment, Legendary Pictures; Estados Unidos, 2012, 164 minutos.

viernes, 13 de julio de 2012

Monsieur Lazhar: El portador de buenas noticias

La profesora de una primaria pública en Montreal, Canadá, comete suicidio en el salón de clases. Los alumnos, entre once y doce años de edad, enfrentan el reto de superar el trauma sicológico que envuelve la atmósfera escolar a partir del trágico suceso. Por razones obvias, las solicitudes para asumir la vacante disponible al interior del instituto brillan por su ausencia, hasta que Bachir Lazhar (Mohamed Fellag), un emigrante argelino aspirante a refugiado político, se presenta como voluntario para sacar a flote al grupo.




    La esencia del señor Lazhar pronto se nota en ánimo de los estudiantes, quienes comienzan a reconocer en él una figura de respeto y confidencia, sobre todo con Alice (Sophie Nélisse), la alumna más aventajada de la clase que da muestras de abordar el tema de la muerte con una sensibilidad y madurez impresionantes. En contra parte, el método de enseñanza de Lazhar choca de forma inevitable con algunos padres de familia, ocupados en recordarle que existe una diferencia bárbara entre enseñar y educar a los alumnos. Y no es para menos, ya que el terrible pasado que asola a la familia del Sr. Lazhar provoca que el vínculo emocional con su clase aumente con el paso del tiempo.

    Que gran parte del relato se desarrolle al interior del colegio, motiva a que los subtextos planteados en el guión se desenvuelvan con una fluidez destacable. Desde la envidiable eficacia del sistema público de educación canadiense: áreas deportivas, aulas especiales para cada disciplina, personal especializado; hasta el concepto mismo de Canadá como una nación multicultural, que insta desde la educación básica a reconocer tanto a los primeros nativos americanos como a los emigrantes del S. XXI como integrantes fundamentales de la sociedad contemporánea.




Y sin embargo, plantea Alice en un ensayo a propósito de su anterior maestra, “en esta escuela que tanto amo fue donde Martine Lachance se quitó la vida”.

    Sin omitir cierto grado de crítica a un sistema que a primera vista se presume impecable, el director Philippe Falardeau postula un panorama alentador. Guarda distancia de versiones apocalípticas que no hallan solución en los sistemas educativos actuales y reconoce en todo aquel individuo con la vocación —instruida o no— de enseñar, un valor incalculable. Si acudimos al conflicto de integración europeo que Laurent Cantet aborda en “Entre los muros” (Entre les murs, Francia, 2008), Falardeau, en este caso, cuenta con la ventaja de encontrarse en territorio neutral, dónde las diferencias étnicas y religiosas no representen un riesgo latente de violencia extremista, aunque la premisa que abona el drama de la película parta de situaciones por demás violentas.




    El conflicto del Sr. Lazhar invita a reflexionar sobre las diversas causas que provocan el desplazamiento de personas desde sus países de origen. El lugar común apunta que quienes emigran difícilmente son “las mejores personas”, sin embargo el propio Aki Kaurismäki, estandarte de los desposeídos en el cine, se permite ante tanta desesperanza en "Le Havre", atribuirles a los emigrantes adjetivos más dignos que simples “muertos vivientes”.

    El mayor acierto de la dirección es el ritmo con el que se sucede la historia, en ningún momento afloja y mucho menos se estanca en vacíos argumentales. El público recorrerá tantos estados de ánimo que al final les dejará la firme convicción de haber visto una gran película. La fotografía alegra la vista con un fondo iluminado por la nieve, aderezada con tonos sobrios, a veces cálidos, a veces parcos, de acuerdo con la situación en turno. Por supuesto, la banda sonora a cargo de Martin Léon les acompañará un buen rato, incluso mucho después de la función.




    Sin duda, Monsieur Lazhar significa para la cartelera nacional un silencioso oasis en medio de los estridentes blockbusters de temporada. Se estrena en cines este viernes 13 de julio pero, en sintonía con las inclementes políticas comerciales no durará mucho en exhibición, así que no se priven de disfrutar por mucho una de las mejores películas del año que por cierto, representó a Canadá en la nominación al Óscar como Mejor Película Extranjera.

Monsieur Lazhar, Dirección & Guión: Philippe Falardeau; Fotografía: Ronald Plante; Reparto: Mohamed Fellag, Sophie Nélisse, Émilien Néron, Marie-Ève Beauregard; Producción: Luc Déry & Kim McCraw; Música: Martin Léon; Edición: Stéphane Lafleur; Productora: micro scope; Canadá, 2011, 94 minutos.