martes, 21 de febrero de 2012

Ganadores del CROMAfest 2012

Terminó CROMAfest, el primer festival de animación, efectos visuales y videojuegos en la ciudad de México. Integrado por un concurso nacional e internacional de cortometrajes así como una extensa variedad de talleres, conferencias y proyecciones, el resultado fue por demás satisfactorio. Fueron recibidos un total de 155 trabajos originales, de los cuales 15 integraron la categoría de Cortometraje Animado Nacional y 29 calificaron para la categoría de Cortometraje Animado Internacional. El apartado de Efectos Visuales en Publicidad Nacional fue declarado desierto al no contar con suficientes suscripciones para llevarlo a cabo.

El premio León Croma al Primer Lugar Nacional se lo llevó "Martyris", escrito y dirigido por Luis Felipe Hernández Alanis. Situado en una atmósfera por demás oscura y decadente, con toques fantásticos y un estilo experimental, un santito cuida de seres que padecen instintos suicidas.


Inserción desactivada. Observalo directamente en YouTube


La Mención Honorífica de la Categoría Nacional fue para "O en polvo te convertirás", del estudio Jugando en serio. Dirigido por Luis Manuel Villareal, el plot del cortometraje invita a reflexionar sobre el desperdicio de agua a través de nuestra dependencia hacia el vital líquido, acorde con la peor sequía en 70 años que afecta actualmente al territorio mexicano.




En la Categoría Internacional, el principal galardón lo obtuvo Canadá con el trabajo de Isaac King titulado "Second Hand". Crítica comparativa sobre los vicios y obsesiones de las sociedades modernas. La historia ilustra, con ritmo vertiginoso, la vida diaria de dos vecinos opuestos en cuanto al valor y uso del tiempo y los bienes materiales, par de extremos que se al final se complementan para situarse en un punto medio que les beneficie a ambos.




Con un sentido del humor bastante peculiar, Brasil se levanta con la Mención Honorífica Internacional. Alexandre Bersot propone con “Imagine uma menina com cabelos de Brasil” una alegoría ante la transformación geopolítica universal, colocando a la nación carioca, (una de las economías emergentes más importantes) en medio de un conflicto de identidad, dado que en el aula escolar sus compañeras de clase, representadas como naciones industrializadas, se burlan de su cabello con la forma geográfica de Brasil. ¿Será la confrontación la única forma de resolver sus diferencias?




Enhorabuena a todos los ganadores, participantes y organizadores por impulsar la industria creativa de la animación como un factor de desarrollo económico, viable en gran medida a la revolución tecnológica que ha puesto en más personas la posibilidad de crear historias, que en algún momento competirán con las grandes corporaciones, hasta hace algunos años, las únicas con posibilidades económicas de contar historias en formato animado. Por lo pronto el talento existe y en CROMAfest ha quedado demostrado.


lunes, 20 de febrero de 2012

¡500 capítulos de los Simpsons!

Anoche, la serie animada de televisión "Los Simpsons" festejó 500 episodios al aire. Por su parte, Julian Assange, fundador del sitio electrónico Wikileaks e invitado especial para la celebración, acumuló 440 días de arresto domiciliario. El episodio titulado "At Long Last Leave" muestra cómo toda la congregación de Springfield decide en secreto expulsar a la familia más indeseada de todas, que por supuesto resultan ser los habitantes de la Avenida Siempre Viva 742. El destierro, fraguado con alevosía y ventaja, obliga a la entrañable familia a adaptarse en tierras magras, junto a un montón de parias inadaptadas así como uno que otro auto exiliado, fatigado del absurdo social de las urbes actuales.




El potencial crítico que la aparición de Assange podría haber provocado en un episodio de tanta trascendencia, se disolvió en una secuencia cómica demasiado light, muy lejos por ejemplo de la intervención de Banksy en la rutina del sofá, cuando equiparó las instalaciones de la 20th Century Fox con una fábrica explotadora de souvenirs marca Simpson. En el festejo del medio millar de capítulos, la situación con el invitado estrella se limitó a una broma de ropa interior y una clave de seguridad estilo noob.

Cabe resaltar que Assange queda bien parado si tomamos en cuenta que Rupert Murdoch, fundador y presidente del emporio de medios News Corporation, (y por tanto de la cadena Fox), no dudó en lanzar ofensivas contra Wikileaks a través de columnistas bajo su control: Fox News Bob Beckel Calls For 'Ilegally' Killing Assange. Quizá después del escándalo mediático con el rotativo británico News of the World, Murdoch sea el menos indicado para pronunciarse sobre la privacidad de datos personales, mucho menos los gubernamentales. Lo cierto es que si el cameo de Assange atrajo audiencia y ganancias a la cadena Fox: ¡la vena apátrida por sobre todas las cosas!




Lejos de los factores extra pantalla, la controversia surge en la longevidad de la serie misma. La producción, conocedora de la sensación generalizada entre su audiencia más añeja, algo así como "mi vieja mula ya no es lo que era", se adelantó a las críticas desfavorables con un sentido del humor irónico que pronto circuló como la pólvora en la Red. También es cierto que el capítulo como conjunto no es malo ni vomitivo, pero tampoco brilla como debió hacerlo, tomando en cuenta el grado histórico que adquirió incluso antes de ser emitido. Si el resultado de un episodio número 500 deja un sabor de boca promedio, es necesario replantearse algunas prioridades: romper todas las marcas de duración al aire o retirarse a tiempo con algo de dignidad y decoro.



¡Trololo!

Por lo pronto, la serie de televisión más importante del siglo XX, según la revista Time, asegura cuando menos dos temporadas más, lo que le sumaría 25, cifra inédita para cualquier dibujo animado en la televisión de Estados Unidos.

lunes, 13 de febrero de 2012

The People vs George Lucas


“When I make the slightest change, everybody thinks it’s the end of the world.”
George Lucas


Si escupiste pestes y maldiciones contra George Lucas después de ver "Episodio I: la Amenaza Fantasma", pero trece años más tarde no aguantaste la tentación de observar a Jar Jar Binks en tercera dimensión, amigo, tienes un problema y no puedes aceptarlo. ¡Sin embargo hay buenas noticias! Tu furia desbordada ante los cambios, ajustes y remasterizaciones de una obra, que en sentido estricto no te pertenece, pero que la devoción compartida con millones de personas alrededor del mundo te hace pensar lo contrario, tiene solución gracias al santo remedio que la séptima Gira de Documentales del Festival Ambulante trajo para ti: "The People vs George Lucas".






El director Alexandre O. Philippe, antes de tomar partido por alguna de las partes involucradas, juega el papel de juez al otorgar voz y derecho de réplica a una parte sustantiva del fandom construido en torno a una de las franquicias de cine más exitosas de la historia: Star Wars. El nivel de fanatismo es evidente desde los primeros instantes, cuando todo es romance entre Lucas y la colmena de seguidores engendrados desde 1977. Declaraciones como: “La Guerra de las Galaxias es lo más importante de mi vida. ¡Jamás digas que se trata sólo de una película porque no es así!”, advierten al espectador (el jurado, en todo caso) del terreno cuasi religioso en el que se adentra pero que a su vez invita al cuestionamiento obligado: ¿Cómo tanto amor pudo convertirse en odio?

La trayectoria de Georges Lucas, entre los entendidos, resulta una beta por demás explotada que no obstante merece una revisión con lupa para detectar sus contradicciones que cimientan los principales argumentos entre sus detractores, no pocos por cierto. Su paso por la Universidad del Sur de California y sus inicios como asistente dentro de la industria fílmica revelan en Lucas su faceta anti sistema, según el cual protege una estructura rígida de tal forma que los nuevos cineastas nunca lograrían sobresalir sobre los consagrados. A su vez, recrimina la naturaleza empresarial de su padre y se jura a sí mismo (públicamente) jamás convertirse en uno. ¡Hay pruebas y el documental las muestra!

Luego del favorable resultado con American Graffiti (1973), Lucas decide jugar su carta fuerte con un guión original titulado Star Wars, fruto de su fracaso por llevar al celuloide las aventuras de Flash Gordon debido a permisos de copyright. El voto de confianza provino de la 20th Century Fox, quien vio una oportunidad de negocio incluso por encima de los proyectados por el propio Lucas para sí mismo, ya que las utilidades para el director rendirían frutos a partir del 40% de taquilla y del 100% de merchandising. Cero riesgos para la Major. El triunfo (¿venganza?) de George Lucas sobre el sistema llegó de la germinación del éxito donde ni siquiera él lo esperaba: en el verano de 1977 Star Wars: Episode IV - A New Hope reventó las taquillas en los Estados Unidos y poco más tarde en el resto del mundo.






Su pericia empresarial, ¡oh ironía!, le permitió fundar Lucasfilm y continuar, al margen de los grandes estudios, la saga fantástica que consagraría su talento como director y productor de películas. Gran parte del financiamiento surgió de los artículos derivados que hasta la fecha le siguen generando utilidades superlativas. No obstante, para la primera camada de fanáticos, Lucas contaba con todo el derecho de hacerlo porque había definido los sueños y esperanzas de toda una generación, que continuó rindiéndole culto durante más de una década, lapso en el cual Georgie se regocijó forjando su emporio capitalista como oscuro mercenario y no dirigir ni producir nada… hasta 1999: el principio del fin.

El Prólogo de un rompimiento anunciado tuvo su apogeo en 1997, cuando la insatisfacción de Lucas respecto a la obra original, para ese entonces con dos décadas de antigüedad, lo llevó a relanzar su trilogía añadiendo mejoras visuales y cambiando aspectos sutiles pero de suma importancia para legiones enteras, que reclamaban respeto al génesis que según ellos había significado su infancia entera. La polémica se desató cuando la versión remasterizada muestra como Greedo, un mercenario, le dispara primero a Han Solo y estúpidamente falla el tiro a menos de tres metros, dado que en 1977 se ve claramente que Han fulmina a Geedo sin miramientos.

Trivialidades, que en el mejor de los casos pueden ser calificados de discusiones bizantinas, de pronto se acumulan una tras la otra hasta generar avalanchas de radicalismos extremos que en verdad asustan. Quizá los argumentos por parte de los fanáticos tengan razón, pero la forma en que los defienden rayan en actitudes exageradas. Por el contrario, las respuestas oficiales en representación de George Lucas no son del todo afortunadas y poco ayudan en abonar una solución coherente al asunto.






La oportunidad de sepultar cualquier banalidad, habida y por haber, respecto a la ópera espacial por antonomasia, era acudir a los orígenes mismos, más allá de lo proyectado en 1977. Y en eso todos estuvieron de acuerdo. Episodio I: La Amenaza Fantasma, prometía ser el limador de asperezas que todos habían estado esperando. La euforia se desbordó una vez que las filas para ver tres minutos de avance se multiplicaban por toda la unión americana. La añoranza por revivir aquella sensación 22 años atrás, o experimentarla por vez primera por parte de las generaciones más jóvenes, concedió el beneficio de la duda y omitió por completo la posibilidad de un rotundo fiasco. El resultado lo conocemos todos: la tregua devino en bayoneta calada y fuego a discreción.

Antes que decretar un ganador,  “The People vs George Lucas” pone sobre la mesa un debate más enriquecedor que la pasarela de posiciones extremas. Discute el sentido de pertenencia sobre una obra artística o de entretenimiento. Sobre el derecho del autor a reescribir su obra hasta que le satisfaga, pero también su deber de preservar la original como pieza histórica de una nación y de memoria colectiva de su sociedad. El hecho de que Lucas lance ediciones especiales una y otra vez  no lo absuelve de la responsabilidad de preservar la cinta que definió los sueños y esperanzas a través del cine durante más de 30 años.

También refleja un fenómeno cada vez más frecuente en las industrias de entretenimiento audiovisuales: la audiencia como productor activo del contenido final. El flujo de información disponible cada vez más acelerado: (tiempo); y extendido: (espacio); invita a las audiencias otrora pasivas a determinar el rumbo de una producción incluso desde la conformación del guión, anticipándose incluso a los famosos focus groups. Si tomarlas en cuenta favorece el margen de ganancia de los creadores y nivel de satisfacción en el consumidor final, todos felices y contentos.






Mención aparte los cameos de personalidades dentro del mundillo que nos atañe: desde Neil Gaiman, Bill Plympton o David Prowse, hasta Michael Arias, Takashi Okazaki y Danny Choo. Todos ellos participan de la gran polémica y enriquecen el de por sí democrático trabajo de Alexandre O. Philippe al frente de la cinta, que vale mucho la pena apreciar, ahora que recorre la capital y varios estados de la República gracias a la magnífica iniciativa del Festival Ambulante por llevar el maravilloso género documental a todas las audiencias posibles.

The People vs George Lucas; Dirección:  Alexandre O. Philippe; Producción: Anna Higgs, Gavin Humphries, et. al.; Fotografía: Robert Muratore; Música: Jon Hegel; Edición: Chad Herschberger; Distribución: Exhibit A Pictures, Quark Films; País: Estados Unidos/Reino Unido; Idioma: Inglés; Año: 2010; Duración: 92 minutos.