lunes 28 de noviembre de 2011

Marcha Zombie México 2011

Mientras el vampiro se ocupa de erradicar cualquier rastro de brillo de su cutis, reaccionar con sobresalto ante el mínimo vestigio de vello corporal y someter su dieta con estrictos lineamientos vegetarianos, el zombi de pronto emerge como el monstruo icono contemporáneo. En medio del colapso financiero internacional que ha poblado capitales enteras de auténticos "muertos vivientes", las personas redescubren su condición mortal y efímera en este mundo así como sus miedos más íntimos: las células, órganos y tejidos musculares de igual forma se descomponen sin importar género, especie y mucho menos condición social.

La naturaleza inclusiva del reclutamiento zombi alienta e identifica a la mayoría humana (llámese el 99%), y aunque no la confronta directamente con el oligarca acaparadora (1%), no duda en compartir su condición de menor relevancia en el escalafón bestiario, si acaso cuenta con alguna: imposible disfrutar de la miseria ¡pero qué sencillo compartirla!





La quinta Marcha Zombi, llevada acabo en la Ciudad de México el pasado 26 de noviembre convocó, de acuerdo con cifras oficiales, a 9 mil 806 muertos resucitados quienes por un par de horas se apropiaron del espacio público del primer cuadro de la ciudad. Que dicha convocatoria haya roto un récord Guinness y apoyado una causa social mediante la recaudación de alimentos no perecederos en beneficio de grupos vulnerables, no implica sin embargo, adjudicarle dimensiones sociales que no le corresponden. ¿De verdad hace falta una justificación políticamente correcta para llamar a la tropa zombi a tomar las calles?

Lo importante es resaltar la fascinación actual por la figura zombi en la cultura multimedia, que abarca lo mismo clásicos literarios y cinematográficos hasta cómics, series de televisión y videojuegos. La contradicción o ironía (según se mire), se ubica en el doble filo de asumirse muertos vivientes, toda vez que representan al autómata por antonomasia. No extraña, por lo tanto, que durante la marcha se repartieran volantes invitando al after-party (?) en bares y restaurantes de la zona.

No vaya a ser que al igual que nuestro amigo hematófago, el mítico holocausto zombi se transforme, de una terrible epidemia viral, en portada recurrente de la sección vida y estilo.