lunes 7 de marzo de 2011

Kami-Robo: El cuadrilátero hecho papel

La historia de Tomohori Yasui, creador del concepto Kami-Robo, se asemeja —con justas reservas— a la trama propuesta por el mangaka Naoki Urasawa en su obra 20th Century Boys. En ambos casos, los sueños y fantasías de la infancia cobran especial relevancia, no obstante, Yasui trasciende los limites de la ficción y desde el año 2005 decide hacer pública su afición por montar batallas entre robots ensamblados con alambre, que desde pequeño había ocultado por temor a burlas y rechazo.


Fue a finales de la década de 1970, últimos suspiros del llamado milagro japonés, cuando su universo imaginario adquiere forma. Yasui, apenas un niño e inspirado por contenidos de televisión que por aquellos años fascinaban a las audiencias tempranas (como la lucha libre y el anime mecha), opta por crear personajes propios al margen del consumismo arraigado entre sus compañeros, con herramientas básicas como papel-cartón, alambre y plumones. Poco después decide enfrentarlos entre sí y fundar toda una mitología alrededor de ellos.

El término Kami-Robo es un vocablo compuesto por kami, que en japonés puede significar "papel" o "dios", depende la forma en que lo escribas; y robo, que es un slang adoptado de la palabra inglesa robot. Sin embargo, el creador difiere del concepto tradicional como una máquina al servicio de los humanos y afirma que cada una de las piezas que ha confeccionado durante más de 30 años cuentan con vida propia. Recordemos la filosofía del shintoísmo, religión cuyo precepto básico es aceptar que en cada expresión de la naturaleza habita una divinidad o espíritu y, por consiguiente, posee una esencia única e irrepetible.

En consecuencia, al momento de iniciar el combate sobre el ring, las manos de quien manipula los movimientos de los luchadores Kami-Robo son meramente circunstanciales, carecen de importancia y de inmediato pasan a segundo plano. Esta característica proviene del teatro Bunraku, arte tradicional japonés con más de 200 años de antigüedad, donde el dramatismo entre las marionetas cobra tal intensidad que, en efecto, los títeres adquieren vida propia.

Fragmento de la serie especializada de la BBC, Japanorama, entrevista a Tomohori Yasui.

¿Más allá de la cultura otaku?

El texto, que acompaña el montaje museográfico de la exposición, abre un paréntesis que pone sobre la mesa una critica directa al consumo desmedido que (según el propio Tomohori Yasui) caracteriza a la (sub)cultura otaku. No es ningún secreto el relativo éxito las compañías jugueteras advirtieron en la vinculación directa entre dibujos animados y productos manufacturados, sin embargo, encasillar como un simple fenómeno de consumo al círculo otaku me parece por demás erróneo.

A todas luces la industria ha evolucionado, y el medio de 1980 no se parece en nada al actual , es más, apenas comparten semejanzas entre décadas. Por fortuna, podemos voltear hacia atrás y revisar un punto nodal, inter-generacional en el (¿falso?) docudrama de Gainax: Otaku no Video (1991), para ratificar lo antes dicho. En él descubrimos prácticas que para nada limitan el universo otaku al consumo banal de productos vacuos (aunque tampoco lo niega). Acaso la practica de fabricar tus propios Garage Kits en casa, al margen del mercado establecido, ¿no encierra la misma idea de los Kami-Robo?, ¿y qué me dicen sobre confeccionar tu propio cosplay sin recurrir a tiendas especializadas?

Kami-Robo Max League: Bird Man vs The Ole

Posibilidades infinitas
El encuentro entre Tomohori Yasui y Katsunori Aoki en el 2005 es fundamental en la expansión del Kami-Robo World. Aoki, publicista y director creativo de Butterfly Stroke Inc., quedó fascinado por el talento de Yasui, tanto que no duda en auto proclamarse evangelizador del Kami-Robo. Éste entusiasmo favoreció el hecho de que ahora más personas tengan la oportunidad de conocer y asombrarse con una colección única de más de 400 piezas, que ya ha recorrido desde entonces diversas galerías, convenciones y museos en todo el mundo como: Art & Design Store Exhibition en Roppongi Hills, en Tokio; el Instituto de Arte Contemporáneo, en Londres; y la Comic Con #20 de San Diego, en EU.

Si al principio, los ensambles estaban dedicados exclusivamente a la lucha libre, en fechas recientes podemos calificar el Kami-Robo como una expresión transmediática, que cuenta con torneos distribuidos en DVD, obras de teatro, montajes fotográficos y renders a través del motion capture. Algo queda claro, ésto acaba de comenzar.

De verdad, no se pierdan está magnifica exposición, única, que se exhibe hasta el 21 de marzo en el Museo Universitario del Chopo: Dr. Enrique González Martínez #10, Colonia Santa María La Ribera, Delegación Cuauhtémoc, Ciudad de México.

2 comentarios:

Francisco Moises dijo...

Ponte a postear mas, en estos dias me puse a revisar melancolicamente tus post pasados del 2007, 2008 y demas y me acorde porque me gustaba el blog. Que ya no pasa nada interesante? o andas de bolson?

Morisato san dijo...

Mea Culpa. De que pasa algo interesante, siempre; sigueme en twitter y te sorprenderás.