domingo, 24 de enero de 2010

Avatar

"Si he de ser estafado al menos que sea por el mejor". Esta fue mi firme consigna antes de acudir, siempre escéptico, al llamado de la nueva era de la cinematografía, perdón, de los efectos especiales. Una era que privilegia al cine antes como negocio que como arte. Con proyección digital 3D y precios 2x, se comprende que la espera de James Cameron para producir una cinta como Avatar no se limitó a la capacidad tecnológica, sino que también aguardó a que la crisis creativa por la que atraviesa Hollywood tocara fondo para vender un relato clásico, tanto como el ABC del drama épico, como la revolución que el mundo ansiaba. Aunque no lo crean, las cifras confirman que lo ha conseguido.


Avatar es una película de contrastes y paradojas. Por un lado impresiona el pulido acabado de las texturas gráficas, resultado del trabajo a tope de 40,000 procesadores y 104 terabyte en RAM, opacadas, únicamente, por el apolillado libreto apegado al canon épico antes citado. Recurre al desequilibrio climático para realizar una introspección catártica de la década reciente en los EUA, a saber 11 de septiembre y las consecuentes invasiones a Iraq y Afganistán; crack económico y la ilusoria esperanza depositada en Barak Obama.

Como en su momento Roland Emmerich redimió la generación de Vietnam, al convertir en mártir de la humanidad a un ebrio-fumigador-excombatiente en Día de la Independencia, Cameron hace lo propio con la camada de Medio Oriente, al proponer un Jarkhead sensible, racional, capaz de comprender formas de pensamiento externas a la propia. Pero incluso va más allá, y actualiza el personaje de Ron Kovic (Tom Cruise), de Nacido el 4 de julio, cinta dirigida por Oliver Stone, con el choise one en turno Jake Sully, marine igualmente lisiado que padecerá objeción de conciencia y guiará la rebelión contra los de su misma especie.


La idea del cuerpo como contenedor, acaso prisión de la mente como evidencia única de identidad tampoco es nuevo, y en cuanto al discurso audiovisual, la animación japonesa lo ha abordado constantemente. Desde Ghost in the Shell (manga, serie y largometraje), Serial Experiments Lain, o Kaiba de Masaaki Yuasa. Sin dejar de mencionar la íntima vinculación entre la mente humana y los artefactos mecánicos, desde Escaflowne con el ritual del corazón de dragón, Macross Plus y la sincronía psíquica con la Valkiria y qué decir de Evangelion y la comunión entre el piloto y la unidad biomecánica.

La transmutación del ser humano a Na'vi es posible gracias a los avances científicos y tecnológicos desarrollados por el intelecto humano, su herramienta más eficaz de autoconservación a pesar de haber corroído su hábitat natural. Como regla general, el valioso conocimiento es generado a partir del capital privado, encarnado en la corporación privada como personaje antagónico del nuevo siglo. De todos es sabido que el objetivo de la inversión no es lograr el bien común, sino el beneficio individual. No obstante, la disyuntiva ética sobre la manipulación genética, no sólo de la especie humana sino de la alienígena, se desvanece ante el rigor científico comandado por la doctora Grace Augustine (Sigourney Weaver). Por tratarse del año 2154 no esperaba menos.


La filosofía existencial de los Na'vi basada en la deidad llamada Eywa, encargada de mantener el equilibrio del ecosistema en Pandora, posee correspondencia terrestre en la hipótesis de Gaia publicada en 1979 por el químico James Lovelock, donde se postula que la vida fomenta y mantiene unas condiciones adecuadas para sí misma, afectando al entorno. Gaia se comportaría como un sistema auto-regulador que tiende al equilibrio. La diferencia radica en que Eywa existe física y tangiblemente en Pandora, mientras que Gaia en la tierra es meramente conceptual.

Si la exótica diversidad de flora y fauna conformadas sobre la superficie de Pandora ha causado una depresión masiva entre los fanáticos más acérrimos, por la incapacidad de trasladarse hasta dicho paraíso, déjenme decirles que han llegado muy tarde a la repartición de Prozac y Valium. Qué sorpresa que la población mundial haya abierto los ojos al triste panorama actual sólo hasta que una película taquillera les ilustrara el inminente desastre que se avecina, cuando muchos otros directores, más allá del blockbuster veraniego, han advertido con antelación de la descomposición climática y social que ya ha hecho mella en varias zonas del planeta.


Si no es suficiente con un planeta ficticio y una que otra nota periodística catastrófica, conviene aclarar que haber producido Avatar nos ha acercado un poco más a la desaparición del color verde de este planeta y alejado otro tanto de habitar junto a los Na'vi. Porque si cada consulta en Internet emite 0.2 gramos CO2 hacia la atmósfera, ¿imaginan la cantidad de gas invernadero generado por los procesadores y memoria RAM para renderizar Pandora? He ahí la paradoja.

Si alguien pudiera acusar de plagio a James Cameron, o al menos reclamar alguna regalía por inspirarlo, es sin duda el escritor argentino Julio Cortázar, en concreto por su cuento "La noche boca arriba", en el que relata sin necesidad de microprocesadores ni proyectores digitales, la convergencia onírica sincrónica entre dos personas que, por sus contextos espacio/temporales particulares, bien podríamos considerarlos como alienígenas entre sí.

Por lo pronto, ya no es ningún secreto que más de 1,500 millones de dólares de recaudación son suficientes para comprar un Globo de Oro, porque al final resulta en la actualidad se premian récords de taquilla más que cualquier otra virtud que el cine pueda ofrecer. La única relevancia de convertir a Avatar en una trilogía es la de ver al planeta Tierra reducido a cenizas.

sábado, 9 de enero de 2010

Sora no Woto

¡Anime no chikara ya está aquí! El proyecto conjunto entre Tv Tokyo y la productora Aniplex se estrena con Sora no Woto (Sonidos del cielo), primera de al menos otras dos series originales que buscan romper con el paradigma de adaptar obras ya publicadas en cualquier otro medio, ya sea manga, novela o videojuego.



Aunque el fundamento de Sora no Woto se basa principalmente en su originalidad, ante la evidencia de los hechos, las molestas comparaciones afloran por toda la blogósfera, porque parece que el Club de Música Ligera de K-On! ha sido reclutado por la armada de la República de Helvetia. Y no me detengo en la sospechosa similitud de los diseños de personajes entre ambos títulos, pese a staffs completamente distintos, sino más bien en la fotografía de corte europeo que remite de inmediato a los clásicos producidos por Hayao Miyazaki.

En Sora no Woto, los escenarios de fondo fueron inspirados ¿calcados? en la ciudad de Cuenca y la Fortaleza Alarcón de España; por su parte, El castillo de Cagliostro así como en el resto de su filmografía, Miyazaki rememora la ciudad italiana de Caltata. Para el observador instruido, no pudo pasarse por alto la breve secuencia que las vincula.

Opening Theme: Hikari no Senritsu by Kalafina

Sinopsis
Sorami Kanata decide inscribirse en la armada como voluntaria con el objetivo de aprender música. La tregua acordada en los frentes de batalla garantiza un intervalo de relativa calma al interior de la jerarquía castrense. Sin embargo, no hace mucho los enfrentamientos recrudecían los horrores de la guerra y la triste infancia de Kanata así lo confirma.

Es asignada al pelotón 1121, en el Estado de Trois en Seize, mejor conocida como la ciudad de cristal y lagos. Por coincidencia, están por celebrar el festival que exalta la valentía de unas doncellas en defensa de la fortaleza, pretexto suficiente para resaltar no sólo la personalidad desenfadada de Kanata, sino su talento para descifrar sonidos. Pronto entabla amistad con Kazumiya Rio, quien la pondrá al tanto de las costumbres y pasado histórico de Seize.

Ending Theme: Girls, Be Ambitious by Haruka Tomatsu

Comentario
Si le prestamos atención únicamente al factor moe de la serie, podemos perdernos de las grandes virtudes que posee en sí misma, la música sobre todo, que en esta ocasión sí cumplirá un papel digno y determinante en la historia. Sin llegar al extremo de la idolatría, Sora no Woto cumple con los estándares que la colocan como lo rescatable de la temporada y, a diferencia de otros sitios que le auguran una caída en picada, yo apuesto por ella, porque confío en que la planificación del proyecto "El poder del anime" no fue en vano y sin sentido. Sé que al final el resultado dejará satisfecho a más de uno.

viernes, 1 de enero de 2010

Top 10 Anime 2009

¡Feliz año nuevo a todos! Por fin quedó terminada y actualizada la lista con lo mejor del año que nos acaba de abandonar. No pude concluirla antes pero me propuse comenzar el año con esta compilación particular.

Las reglas de selección fueron las siguientes: disputaron la corona del 2009 todas las series anime de televisión correspondientes a las temporadas invierno 2008-09, así como la primavera, verano y otoño de 2009. Esto se debió a que el 90% del invierno 08 inició en enero de 09 y también porque el 2009 se acabó y la naciente temporada apenas y se ha estrenado.

No incluyen películas, OVA's, OAD's, ONA´s ni derivados, ¿por qué? porque corresponden a rangos individuales que bien valen un listado propio. Además, los largometrajes de 2009 todavía no los vemos en occidente, casos como Summer Wars o Evangelion 2.0., así que no es posible dar una valoración seria sin ver antes el material seleccionado. Vamos pues con el conteo:

1. Higashi no Eden (Eden of the East)

El 11 de septiembre de 2001, a las 08:46 AM, el vuelo 11 de American Airlines se incrusta en la torre norte del WTC de Nueva York. Diez años más tarde, en febrero de 2011, a la misma hora, Saki Morimi pide un deseo en la fuente de la Casa Blanca. Casi de inmediato aparece frente su mirada Akira Takizawa, el redentor que no tenía más remedio que convertirse en príncipe de un mundo sin reyes.

Así comienza la que considero como la serie clave del futuro del anime y de sus fieles seguidores. Si alguien esperaba que la próxima revolución se asemejara a la introspección de identidad propuesta en Evangelion estábamos muy equivocados. Bastó una década desastrosa para abrir los ojos al oscuro panorama que invade al mundo y su futuro inmediato, sus habitantes ya no se cuestionan sobre el lugar que ocuparán en la sociedad, ahora ya ni siquiera hay lugares que ocupar. El deseo de Saki es un cambio, por pequeño que éste sea. No pretende un derrumbe descomunal de la estructura, ¡basta de superlativos! quizá con una modificación sutil sea suficiente, pero mientras la atmósfera negativa no cambie un ápice, el futuro que todos deseamos resulta imposible.

Atrás queda el milagro japonés que llevó a la nación asiática hasta los primeros puestos de potencias económicas. Por tanto, la voluntad Saki Morimi por una sucesión de milagros por mejorar la situación se ha trasladado al mundo real y viceversa. El hecho que corrobora mi enunciado es el ocurrido en agosto de 2009, cuando el Partido Democrático de Japón (liberal) ganó 308 escaños de los 480 disponibles, lo que ocasionó la renuncia del Primer Ministro Taro Aso y la ocupación del puesto por parte de Yukio Hatoyama. Desde la posguerra, hace ya cincuenta años, el Partido Liberal Democrático (conservador) había obtenido siempre la mayoría en las cámaras de representantes, este descalabro habla del cambio, otra vez, del deseo de Saki Morimi.

Así es como Higashi no Eden no sólo se ha convertido en la indiscutible ganadora del 2009, sino en un punto de inflexión que apunta hacia la revolución, antes liderada por el Evangelio según Gainax. La nobleza obliga: ¡Salve Akira Takizawa!

2. Canaan

La única falta de Canaan fue compartir el año con Higashi no Eden, que si no, encabezaría esta lista sin ningún problema. Ya sea por su nivel técnico, cercano al cine o por lo menos al OVA, un lenguaje audiovisual pulido, y sobre todo por sus personajes, quienes denotan tal complejidad psicológica que resulta casi imposible colocar alguno por encima de los demás. Todos los involucrados aportan gran peso al desarrollo de la historia y si alguno llegara a faltar, el resto se desmorona.

El escenario es la ciudad de Shanghai, próxima sede de la cumbre antiterrorista mundial, en la que líderes de todo el mundo discutirán los planes conjuntos para erradicar al enemigo del nuevo siglo. Es entonces cuando la telaraña traza el destino de los involucrados, al final todos víctimas de la psicopatía depositada en las corporaciones transnacionales. Un experimento fallido ha modificado genéticamente a los pobladores de una aldea en oriente medio. Para la mayoría de ellos resultó mortal, pero hubo algunos que no sólo sobrevivieron, sino que obtuvieron habilidades sensoriales con posible ventaja militar.

Una crítica directa a las políticas globales que camuflan sus intereses económicos con cortinas de humo tales como células terroristas. Basta con observar la sátira con la que ilustran al presidente de los EUA para contrarrestar su hegemonía ante un orden mundial cada vez más equilibrado. No pierdan de vista las agrupaciones paramilitares encargadas de abrir brecha a las empresas privadas en territorios que no les pertenecen. ¿Terrorismo corporativo?

3. Aoi Bungaku

La revelación del año. ¿Cuántas veces se ha criticado que la fuente de inspiración de un anime no se un manga? Tantas que ya perdí la cuenta. Sin embargo, la diversificación que vive el medio ha incrementado las adaptaciones que provienen de novelas ligeras, eroges o novelas visuales. Otras tantas de literatura universal, basta con recordar el triunfal retorno del Sekai Meisaku Gekijoo
en el 2007 con los Miserables.

Este año el otoño cobró sentido con más literatura, pero japonesa: grandes clásicos contemporáneos. Sobra ahondar acerca de Osamu Dazai, escritor que venero desde que vi Indigno de ser humano, o Kokoro, de Natsume Sōseki, la novela con la que iniciaré el 2010 con el pie derecho. Historias que de no ser por su adaptación animada habría descubierto tardíamente. Literatura Azul llegó en el mejor momento, la tragedia, el drama y los sentimientos expuestos me motivaron a continuar otro rato en este círculo dantesco llamado planeta tierra.

4. Bakemonogatari

Más de 44 000 unidades vendidas entre BD y DVD fueron motivo suficiente para comenzar a ver, tardíamente, la serie que escaló posiciones como la espuma. Y digo tarde, porque apenas me enteré de que la censura había hecho mella en las emisiones de televisión, que mejor decidí aguardar hasta que las versiones integras fueran liberadas al mercado. Por si alguien se preguntaba que hice entre la navidad y el año nuevo, fue intentar sincronizarme con el ritmo narrativo propuesto por el estudio Shaft, no conforme con el genial absurdo de Sayonara Zetsubou Sensei, todo indica que la consagración de la vanguardia se ha mudado a este estudio de animación.

Con un coctel de dioses shintoístas, apariciones, mitos y fantasmas, Bakemonogatari dignifica, en primera instancia, la figura del vampiro, tantas veces desprestigiada desde la banalidad nombrada Crepúsculo, que azota el universo alguna vez situado entre fuego fatuo y sombras taciturnas de escritores atormentados. Y lo hace desde la propia base literaria que lo vio nacer, con líneas argumentales que requieren, primero, una traducción notable debido al juego de palabras dominante a lo largo de la serie, y segundo, espectadores dispuestos al compromiso de prestar atención a cada diálogo, encuadre, toma y secuencia que arrojen pistas sobre la construcción y desenlace de cada episodio emitido.

Escaló como emergente hasta la posición número cuatro, desbancando al mismísimo Nozomu Itoshiki sensei, también de Shaft. ¡Y pensar que estuve a punto de terminar el año sin verla! Créanme, Bakemonogatari justifica los récords de ventas en distribución al menudeo, un alivio que no dependa de pantimedias al aire para llegar hasta la cima donde se encuentra.

5. Zan Sayonara Zetsubou Sensei


La tercera entrega y tan irreverente como la hermosa estampa inicial, del profesor desesperado colgado de un frondoso árbol de cerezo. Frescura ácida que condimenta los vicios y prejuicios sociales contemporáneos. Esta serie me gusta tanto que si Nozomu Itoshiki fundara alguna secta subversiva, me uniría a ella sin prestar atención a la zona cerebral que controla los impulsos básicos de supervivencia.

Por algo el manga fruto del autor Koji Kumeta recibió en el 2007 el Premio Manga Kodansha en la categoría Shonen, uno de los galardones más prestigiosos del orbe. Intuyo que el manga debe ser todavía más bizarro, una excelente opción de publicación para México, ya que desde hace un año el mercado nacional está por demás enterrado y sin flores. Por ahí reza que para tener éxito en la vida necesitas un buen médico, un buen abogado y un buen contador. Yo agregaría un profesor negativo hasta el infinito.

6. InuYasha Kanketsu-Hen

Algún día tenía que terminar la obra cumbre de la diosa del manga Rumiko Takahashi. Fue en 1996 cuando InuYasha comenzó a publicarse en las páginas de la Shonen Sunday de la editorial Shogakukan. Hasta el final del manga en 2008, la saga acumuló quinientos cincuenta y ocho capítulos recopilados en cincuenta y seis volúmenes tankoubon: ¡además de exitosa, longeva!

El valor de ver concluida una obra maestra y representativa a nivel mundial del universo manganime siempre debe ser motivo de orgullo para los fanáticos de pura cepa. Mucho hay que agradecerle a Rumiko Takahashi de que el manga y el anime hayan trascendido sus fronteras, que si no fuera por el humor irreverente de Ranma1/2, quizá el tan esperado boom en occidente se hubiera retrasado aún más.

7. Slayers Evolution R

Atiendo más a mi lado nostálgico, porque Slayers ha sido una de las series que se han emitido por televisión abierta en México y es de mis favoritas. Cuando me enteré de su regreso, una sensación casi olvidada volvió repentinamente. Supe entonces que cabalgaría junto a Rina Inverse y Goudi Gabriev una vez más.

Fue con Slayers que me volví fan de Megumi Hayashibara. Las pistas vocales de esta serie son geniales, sus CDs fueron del primer merchandising que compré hacia finales de los 90's. ¿Por el paso del tiempo notan por qué es tan especial? Es una serie a la que no le falta nada, salvo lo breve que llegan a ser las sagas, pero como dice el dicho: de lo bueno, poco.

8. Trapeze - Kuuchuu Buranko

Debemos prestar singular atención a noitaminA, barra nocturna de anime de la Fuji TV que naciera como una opción femenina a finales de 2005, y que ahora ha expandido sus fronteras hasta audiencias generalmente desatendidas, me incluyo. ¿En que me baso para alabar este espacio televisivo? Simplemente porque tres de las cuatro series que emitieron en el 2009 conforman este ranking anual, entre ellas la que ocupa el primer puesto, nada más.

Trapeze surge de la literatura ligera, aquella que ha despertado gran interés por la lectura entre la juventud japonesa, atraída a principios de la década por las Keitai Novel. El autor Hideo Okuda obtuvo por esta obra el Naoki Prize en el 2004, junto con el Akutagawa Prize, los premios más importantes de las letras japonesas actuales.

En Kuuchuu Buranko, el autor aborda las trastornos que afectan la salud mental, un campo de estudio que se toma en serio ya que padecerlos representa pérdidas económicas considerables: ¿imaginan una empresa con empleados estresados? Incluso la obra va más allá del terreno laboral: ¿qué tal un deportista con Yips?, o ¿qué mejor que un psiquiatra con trastorno obsesivo compulsivo?

El caso es que cada paciente ingresa al consultorio del doctor Irabu Ichiro, estrafalario psiquiatra que siempre halla la cura de sus pacientes, mismos que a pesar de que lo ignoren, conocen el origen de sus problemas. Mención aparte la asistente Mayumi, femme fatale sadomasoquista fascinada con las jeringas y las agujas ¡grrr!. Un diseño visual inédito por no decir atípico, que aporta significado a la narración, aunque no me he dedicado a descifrarlo por completo: por ejemplo, el cambio de apariencia del propio Ichiro o las mutaciones físicas de los pacientes.

Calificarlo como bizarro sería lo más fácil, pero con un poco de esfuerzo es 100% comprensible, todavía más si logramos conjuntar los momentos cuando los afectados se relacionan entre ellos de alguna forma ¡Atención con el calendario deshojado!

9. Tokyo Magnitude 8.0

A pesar de la amplia experiencia con tramas similares caí en la trampa que convierte a Tokyo Magnitude en algo especial. Para quienes ya la vieron saben a lo que me refiero. Con un principio espectacular, como que a la mitad la historia se vuelve monótona; me sorprende no haber presenciado el caos social mucho mayor después de la catástrofe, acaso una que otra riña y la preocupación por sí mismo antes que por los demás.

La ruta de regreso a casa ocurre casi sin contratiempos, parece que los estudios científicos en los que se basaron para simular el terremoto se concentraron en las estructuras arquitectónicas más que las sociales. Plausible la incorporación de alta tecnología para el rescate y auxilio de personas atrapadas entre los escombros (Japón tenía que ser). Aún así, el concepto de transmitir a través del anime el mensaje de prevención ante cualquier siniestro vale para considerarlo dentro de lo mejor de año pasado.

10. K-ON

Con la uñas el club de música ligera logró colarse en la lista del 2009. Y digo con las uñas porque la fiebre por Mio Akiyama en Japón fue un suceso que marcó la blogósfera otaku en el 2009, situación que por supuesto no podía ignorar. Y es que resulta que el moe vende ¡y de qué forma!, tanto que disparó hasta las nubes el Fender Jazz Bass 62; tan sólo en medio año el bajo vendió el equivalente al promedio de diez años.

El romance de KyoAni por los 4 koma y la película Linda! Linda! Linda! prevalece. Tanto que logró posicionar muy bien al quinteto femenino pese a un argumento (bastante) convencional, en donde se suponía que la música era el hilo conductor de la historia, y al final, resultó que las integrantes hicieron cualquier otra cosa que componer música. Al menos tuvieron la decencia de advertirnos que se trataba de música ligera, muy muy ligera.

Y hasta aquí hemos llegado. La mayoría de las series aquí listadas fueron reseñadas en tiempo y forma, aunque hubo algunas que no alcanzaron un análisis más profundo por cuestiones espacio/temporales. Imposible haber visto todas las series que se produjeron a lo largo de doce meses, pero creo que pude disfrutar las más significativas, salvo alguna que ustedes, fieles lectores, consideren que deban estar en este y cualquier otro ranking que recopile lo mejor del 2009. Por el momento es todo: ¡feliz 2010, otra vez!