El segundo aniversario del nacimiento de Hatsune Miku, la idol virtual de J-pop que convoca multitudes en la Red, coincide con mi lectura de Idoru, de William Gibson, escritor de ciencia ficción al que se le atribuyen los términos de cyberpunk y ciberespacio. Empecé a navegar en las páginas de la novela una vez que me enteré que en el Animelo 2009 (22 y 23 de agosto), Miku interpretaría algunos de sus éxitos sintetizados. Ante la duda y expectativa de cómo se llevaría a cabo tal acontecimiento recurrí a la bibliografía a propósito de ídolos virtuales y fue así como llegué hasta Gibson.

Si comparamos las descripciones de la novela con lo sucedido en Japón durante los últimos 15 días, resulta complicado diferenciar los estados temporales entre el presente y futuro, no obstante la relatividad de tiempo - espacio. En una época de vertiginoso cambio y hundimiento de esquemas económicos, hasta hace unas décadas encumbradas por especialistas en materia, acaso el territorio virtual se vuelve cada vez más atractivo y cómodo ante la adversa realidad que nos aqueja y nos distancia por completo de un horizonte de certero bienestar.
Por cambios me refiero a la industria musical, sórdida millonaria que se ha negado a ceder un poco del terreno obtenido gracias al monopolio de los medios de producción sonora. Hoy, los grandes estudios de grabación no intimidan a la alcoba equipada con apenas una laptop, software y utilería diversa. Pero quien merece todo el reconocimiento es el talento, nato o aprendido, sin el cual la soberbia y la modestia de editar audio pasan a segundo término. La calidad prevalece por sobre cualquier recurso técnico.
Por hundimiento no hace falta más que revisar la sección financiera y asistir al desencanto neoliberal capitalista, que a pesar de internarse en terapia intensiva, reclama un rescate inmediato que lo coloque, otra vez, en la cima de la arrogancia a pesar de un desastre ecológico provocado por la filosofía de constante crecimiento a expensas de los recursos naturales, limitados desde su naturaleza misma. Naomi Klein al respecto.
Para beneplácito de los fetichistas patológicos del techno con déficit social, eufemismo propuesto por Gibson para referirse a los Otaku, el Primer Sonido del Futuro recorre el espacio vasto e infinito de la super autopista de la información. Y éste sonido es apropiado y modificado por los fanáticos que expresan públicamente su admiración con montajes audiovisuales, disponibles on line y abiertos al diálogo con el fin de satisfacer la figura narcisista propia de la condición posmoderna.
Los ídolos artificiales llevan un largo recorrido en los discursos audiovisuales. A continuación un breve recuento personal de mis experiencias previas con la idolatría virtual:
Sharon Apple/Macross Plus (1994): Holograma producto de un sistema computacional, incompleto ya que obtiene sentimientos y emociones de la humana Myung Fang Lone, quien es conectada a la computadora Apple para complementar la proyección holográfica de Sharon. Existe la posibilidad de agregarle un chip que le permita obtener independencia, algo a lo que Fang Lone se opone severamente.
Kyoko Date/ (1996): Considerada la primera cyber idol o virtual idol. Lanzada al estrellato por la agencia Hori Production, Kyoko se posicionó como toda una revolución en el sudeste asiático. Saturó portadas de revista, programas de radio y televisión. Fue víctima de la burbuja especuladora de las empresas puntocom y desapareció en el año 2001. Tuvo un efímero relanzamiento en 2007, cuando se integró a la comunidad virtual de Second Life. Ahora me parece que ambas pasaron a mejor vida. Kyoko Date contaba con ficha personal detallada: peso, altura, tipo de sangre. Un punto de vista masculino de la mujer ideal japonesa.
Lily Chou Chou/ All about Lily Chou Chou (2001): Shunji Iwai propone una artista musical que logra captar la atención de los adolescentes por medio de la melancolía. En toda la película la cantante como tal nunca aparece, salvo por videoclips emitidos en una pantalla gigante, lo que aprecio ( juicio personal) como una metáfora de la naturaleza virtual (y etérea) de la propia Lily. Su esencia prevalece a través de los audífonos y los sitios de chat en Internet.
Gorillaz/ (2001): Agrupación virtual, primera en producir videoclips completos con dibujos animados. 2D, Murdoc Niccals, Noodle y Russel Hobbs saltaron a los Récord Guiness por ser la banda virtual más exitosa: 6 millones de discos vendidos en una buena excusa. Fragmento de uno de sus conciertos en vivo, increíble:
No es el listado más completo ni el único, así que está abierto a sugerencias y correcciones. Lo cierto es que el 31 de agosto se ha convertido en una fecha especial para la comunidad geek. El segundo aniversario de Hatsune Miko fue transmitido por el popular sitio Nico Nico Douga, el YouTube de Japón, más o menos a las 4 de la madrugada de este lunes, muy tarde para desvelarse y muy temprano para levantarse. Por el momento resta esperar que las primeras evidencias del gran suceso trasciendan las fronteras geográficas y el resto del mundo pueda ser testigo de un evento inolvidable.

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Si comparamos las descripciones de la novela con lo sucedido en Japón durante los últimos 15 días, resulta complicado diferenciar los estados temporales entre el presente y futuro, no obstante la relatividad de tiempo - espacio. En una época de vertiginoso cambio y hundimiento de esquemas económicos, hasta hace unas décadas encumbradas por especialistas en materia, acaso el territorio virtual se vuelve cada vez más atractivo y cómodo ante la adversa realidad que nos aqueja y nos distancia por completo de un horizonte de certero bienestar.
Por cambios me refiero a la industria musical, sórdida millonaria que se ha negado a ceder un poco del terreno obtenido gracias al monopolio de los medios de producción sonora. Hoy, los grandes estudios de grabación no intimidan a la alcoba equipada con apenas una laptop, software y utilería diversa. Pero quien merece todo el reconocimiento es el talento, nato o aprendido, sin el cual la soberbia y la modestia de editar audio pasan a segundo término. La calidad prevalece por sobre cualquier recurso técnico.
Por hundimiento no hace falta más que revisar la sección financiera y asistir al desencanto neoliberal capitalista, que a pesar de internarse en terapia intensiva, reclama un rescate inmediato que lo coloque, otra vez, en la cima de la arrogancia a pesar de un desastre ecológico provocado por la filosofía de constante crecimiento a expensas de los recursos naturales, limitados desde su naturaleza misma. Naomi Klein al respecto.
Para beneplácito de los fetichistas patológicos del techno con déficit social, eufemismo propuesto por Gibson para referirse a los Otaku, el Primer Sonido del Futuro recorre el espacio vasto e infinito de la super autopista de la información. Y éste sonido es apropiado y modificado por los fanáticos que expresan públicamente su admiración con montajes audiovisuales, disponibles on line y abiertos al diálogo con el fin de satisfacer la figura narcisista propia de la condición posmoderna.
Los ídolos artificiales llevan un largo recorrido en los discursos audiovisuales. A continuación un breve recuento personal de mis experiencias previas con la idolatría virtual:
Sharon Apple/Macross Plus (1994): Holograma producto de un sistema computacional, incompleto ya que obtiene sentimientos y emociones de la humana Myung Fang Lone, quien es conectada a la computadora Apple para complementar la proyección holográfica de Sharon. Existe la posibilidad de agregarle un chip que le permita obtener independencia, algo a lo que Fang Lone se opone severamente.
Kyoko Date/ (1996): Considerada la primera cyber idol o virtual idol. Lanzada al estrellato por la agencia Hori Production, Kyoko se posicionó como toda una revolución en el sudeste asiático. Saturó portadas de revista, programas de radio y televisión. Fue víctima de la burbuja especuladora de las empresas puntocom y desapareció en el año 2001. Tuvo un efímero relanzamiento en 2007, cuando se integró a la comunidad virtual de Second Life. Ahora me parece que ambas pasaron a mejor vida. Kyoko Date contaba con ficha personal detallada: peso, altura, tipo de sangre. Un punto de vista masculino de la mujer ideal japonesa.
Lily Chou Chou/ All about Lily Chou Chou (2001): Shunji Iwai propone una artista musical que logra captar la atención de los adolescentes por medio de la melancolía. En toda la película la cantante como tal nunca aparece, salvo por videoclips emitidos en una pantalla gigante, lo que aprecio ( juicio personal) como una metáfora de la naturaleza virtual (y etérea) de la propia Lily. Su esencia prevalece a través de los audífonos y los sitios de chat en Internet.
Gorillaz/ (2001): Agrupación virtual, primera en producir videoclips completos con dibujos animados. 2D, Murdoc Niccals, Noodle y Russel Hobbs saltaron a los Récord Guiness por ser la banda virtual más exitosa: 6 millones de discos vendidos en una buena excusa. Fragmento de uno de sus conciertos en vivo, increíble:
No es el listado más completo ni el único, así que está abierto a sugerencias y correcciones. Lo cierto es que el 31 de agosto se ha convertido en una fecha especial para la comunidad geek. El segundo aniversario de Hatsune Miko fue transmitido por el popular sitio Nico Nico Douga, el YouTube de Japón, más o menos a las 4 de la madrugada de este lunes, muy tarde para desvelarse y muy temprano para levantarse. Por el momento resta esperar que las primeras evidencias del gran suceso trasciendan las fronteras geográficas y el resto del mundo pueda ser testigo de un evento inolvidable.
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