
De izquierda a derecha: Rena Ryugu (Airi Matsuyama), Keiichi Maebara (Goki Maeda), Satoko Hojo (Erena Ono), Mion Shinosaki (Rin Asuka)
Acaso el live action más esperado por los seguidores del anime de terror que sorprendió a la comunidad otaku de todo el mundo. Para muchos, el éxito de la serie animada, basada en novelas visuales previas, reside en el giro inesperado de la historia, lo que en principio sugiere el encanto de la vida rural de pronto se transforma en una pesadilla que encadena, en un pacto de amistad atípico, a cinco estudiantes del instituto local.
Son contadas las adaptaciones de imagen real que logran alcanzar la calidad de las versiones animadas; muy pocas logran superarlas. No obstante, Higurashi... no logra colarse entre la selecta lista de producciones bienaventuradas, aunque no llega a besar el piso como seguramente sucederá con DB Evolution. La carencia principal reside en el ritmo y armonía con el que son narrados los acontecimientos: en ningún momento se logra expresar la íntima relación forjada entre los protagonistas, por lo que las escenas clave y trascendentes, que supondrían un clímax apropiado, terminan por diluirse en un saco de secuencias mal acomodadas.

Los recursos gráficos/narrativos que la animación ofrece no hallan correspondencia en la versión de Ataru Oikawa. El apretado presupuesto no se deja ocultar, las gesticulaciones exageradas en los momentos de pánico y posesión intentan ser sustituidas por cortes de edición milimétricas, close up's y altibajos del espacio sonoro, vamos, el lugar común del género. En contraste, las locaciones elegidas así como los escenarios montados en estudio, consiguen un nivel de credibilidad destacado, en ocasiones desperdiciado por la plana interpretación de los actores (casting muy discutible, sobretodo con Rena y Mion).
Otro reto, apenas superado, es el de abarcar en 106 minutos los arcos desarrollados en la primera temporada de anime. Los sitios clave aparecen como lista de supermercado, fugaz presentación que evita la sensación de arraigo y naturalidad de las acciones que en ellos se desarrollan. Los sucesos que develan la maldición de Oyashiro sama suceden, uno tras otro, sin matices ni pausas que levanten sospecha en el protagonista recién llegado ni en el espectador que desconozca por completo las obras previas.

Rika Furude (Aika) durante el festival de Watanagashi en honor de Oyashiro sama.
Pero no todo es valle de sombras, existe un momento de luz tenue que intenta justificar esta adaptación. Se trata de la secuencia paralela del ritual (simbólico/vicioso) del Watanagashi en el templo Furude, en ella se explota al máximo el beneficio de filmar en una locación montada. Sin embargo, el discreto acierto no termina por disipar la niebla que evidencia la poca creatividad invertida en el proyecto. El que mucho abarca poco aprieta, tanto que el hilo conductor se pierde entre la relación de Keiichi Maebara y sus compañeras de clase; el pasado de los personajes y su entorno geográfico; y la intriga policíaca puesta en marcha por el detective Kuroudo Oishi.
Preview que subí hace tiempo, con lo mejor de la película. Ahora que ya la vi completa me doy cuenta que son los mejores minutos de la cinta.
Pese al pobre resultado obtenido, la franquicia del llanto de las cigarras asegura longevidad al menos durante 2009: si la calidad no mejora substancialmente de horror es la confirmación de una secuela para mayo de este año, y la esperanza de concluir con decencia una saga memorable surge con la tercera temporada animada en formato OVA, la primera el 25 de febrero y la segunda el mismo día de marzo.
Higurashi+Live+Action













1 comentarios:
Desde que se reseño el anime he tenido muchas ganas de verlo, pero por problemas con mi computadora no he podido bajarlo. Ahora que reseña la live-action, me queda claro que debo tener neutralidad de criterio para no sobrevalorar lo negativo ni positivo del filme, aunque... Decir que no besará el suelo como Dragon Ball Evolution es un excelente indicador xD. Gracias
Publicar un comentario en la entrada