sábado, 28 de diciembre de 2013

Mis 10 películas favoritas del 2013

A pesar de los constantes claroscuros de la cartelera comercial que terminaron por opacar cuando menos una quinta parte de los fines de semana del año con estrenos por demás decepcionantes, advierto que el 2013 fue un buen año para el cine exhibido en México (o cuando menos en la capital) si consideramos, por supuesto, los circuitos alternos de exhibición como la triunfal re-inauguración de la Cineteca Nacional con su Foro y Muestra anuales, sin olvidar la consolidación de la gira de documentales del Festival Ambulante así como la selección con lo mejor del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) en el DF.

El verano de blockbusters estadounidenses se vuelve cada vez más agotador, no tanto por el extenso lapso durante el cual saturan las vastas salas de exhibición sino por el evidente bache creativo solapado por insufribles precuelas y secuelas de superhéroes planos y superficiales, tanto que el reestreno de un verdadero clásico como Jurassic Park (Spielberg, 1993), pudo haber reclamado el trono veraniego con toda justicia. Sin embargo, el estío no resultó en desperdicio absoluto y, acaso su mejor representante, logró colarse dentro de mi lista predilecta que a continuación comparto.

Por otro lado debo subrayar que también fue el año que más cine mexicano aprecié desde la butaca y confieso que lo disfruté bastante. No me refiero al par de éxitos taquilleros "Nosotros los Nobles" (Alazraki, 2013) y "No se aceptan devoluciones" (Derbez, 2013) cuya mayor hazaña fue seducir, a través de campañas de marketing impecables, al público masivo acostumbrado a una estética básica que rara vez se asoma al cine y menos al de factura nacional.

Destaco, en contraparte, la calidad del género documental producido en México, desde "Cuates de Australia" de Everardo González; "El alcalde", (Altuna, Rossini, Osorno) así como "Quebranto", de Roberto Fiesco. Además, claro, la justa reivindicación de la ficción nacional, premiada durante 2013 en incontables festivales y que aguardan estreno comercial en algún momento de 2014 con la firme esperanza de reconciliarse con el público mexicano. Espero que así sea.

Sin mayor preámbulo presento la lista con mis diez películas favoritas de 2013, aquellas que de alguna forma nutrieron mi experiencia cinematografía y me alientan a continuar acudiendo a la sala cine, todavía, como único santuario en donde la maquina de sueños cobra vida realmente. El criterio de selección incluye películas estrenadas en cartelera comercial durante el año en curso, además de muestras, foros y festivales que se realizan con regularidad en la Ciudad de México. Si se preguntan por estrenos como "Amour" (Haneke, 2012), "Holy Motors" (Carax, 2012) o "Beasts of the Southern Wild" (Zeitlin, 2012) tuve la oportunidad de verlas desde el año pasado (en pantalla de cine) y sí formaron parte del listado respectivo. Como reza el viejo adagio: ¡A darle átomos!

10. Pacific Rim: Guilermo Del Toro, Warner Bros., Legendary Pictures; EUA, 2013, 131 min.


El verano de Pacific Rim. ¡Así, tal cual! El eterno fanboy que habita en el interior de Del Toro estalla sobre la pantalla como un homenaje particular y honesto hacia el Kaiju-eiga, concepto de origen japonés que hace referencia a monstruos gigantes que atentan contra la especie humana. Inspirado por series de televisión japonesas que se emitieron en México durante la década de los 70, entre ellas varios anime como "Tetsujin 28" y "Mazinger Z", Del Toro con el apoyo incondicional de Thomas Tull inyectan originalidad dentro de una industria ofuscada en fórmulas y franquicias exitosas pero ordinarias. Abastecido de referencias obvias pero que nunca tropiezan con el vulgar plagio, el director tapatío comprende el proceso creativo en una época donde todo está dicho y nada es realmente original: no imites, transforma; no copies, remezcla: everything is a remix. En definitiva: La Película mecha que todo otaku había estado esperando!

09. Los insólitos peces gato: Claudia Sainte-Luce; Caníbal Networks, FOPROCINE; México, 2013, 89 min.


Cuando hablo de reconciliación del cine nacional con el público mexicano me refiero, sobre todo en el género de ficción, a historias contadas con el corazón, como es el caso de la ópera prima de Claudia Sainte-Luce, la cual ha sido galardonada en distintos festivales: Premio Especial del Jurado en el exigente Locarno, mejor película latinoamericana en Mar de Plata, o bien el Premio de la Crítica Internacional (FIPRESCI) en el Festival de Toronto, uno de los más importantes del mundo. El abstracto listado de galardones cobra mayor sentido una vez que presencias la inquietante historia de Claudia (Ximena Ayala), una chica solitaria que sobrevive subempleada como mostradora en una cadena de supermercados. Diagnosticada con apendicitis aguda termina internada de emergencia en el hospital local en donde conoce a Martha (Lisa Owen), viuda, madre de cuatro hijos y contagiada de SIDA en etapa terminal. El lazo de amistad entre ambas resulta tan emotivo que muy pronto la caótica, aunque conmovedora familia de Martha, integra casi de forma natural a Claudia como un miembro más en el complicado estanque de los insólitos peces gato.

Por ahora la película sólo se ha presentado en muestras y festivales, pero durante el primer trimestre del próximo año será estrenada en circuitos comerciales y, con toda sinceridad, merece el mejor de los éxitos en taquilla. Una película que sin duda confirmará el gran nivel que el cine nacional ha conseguido desde hace unos años hasta la actualidad. ¡Una auténtica maravilla!

08. The Place Beyond the Pines: Derek Cianfrance, Sidney Kimmel Entertainment, EUA, 2012, 140 min.


Los instantes que cambian tu vida para siempre. Todavía no me explico por qué tan pocas listas la han considerado siquiera como mención especial a lo mejor del año. Aún conservo intacto el torrente emocional que me provocó una vez que los crédito finales desfilaban sobre la pantalla. Si bien es cierto que la segunda parte nunca alcanza el nivel dramático de la primera, presenciamos acaso los momentos más brillantes de Bradley Cooper y el carisma acostumbrado de Ryan Gosling envueltos en un drama familiar intenso, sentenciado por los vicios acentuados de una nación desangelada desde el crack financiero de 2008. No obstante, la voluntad de romper la condena a un suplicio perpetuo debido a los errores cometidos por nuestros ancestros prevalece a pesar de la depresión más violenta: Nuestro destino nos pertenece y la oportunidad de comenzar de cero vale para cualquier persona que decida hacerlo.

07. Prisoners: Denis Villeneuve; Alcon Entertainment, 8:38 Productions; EUA, 2013, 153 min.


¡El thriller policíaco del año! Ninguna otra película consiguió hundirme en la butaca maquinando hipótesis acerca de la posible solución del caso, y cuando por fin anticipas una solución definitiva los giros inesperado de la trama te sorprenden y desechan cualquier conjetura apresurada. Inteligente, mordaz, oscura, da gusto que todavía existan guiones que representen un reto intelectual para el espectador. Un reparto memorable, encabezado por Hugh Jackman con amplias posibilidades para nominación al Oscar pero ante todo la consagración de Jake Gyllenhaal como uno de los mejores intérpretes de su generación. El soporte de Melissa Leo como la madre atormentada de Alex Jones, principal sospechoso del secuestro de dos niñas es sobresaliente. Si un aspecto consigue la perfección en esta sobresaliente producción es el guión escrito por Aaron Guzikowski, una promesa de la industria hollywoodense ansiosa por ideas frescas y originales. La dirección de Denis Villeneuve consigue atmósferas de tensión e incertidumbre dignas del mejor David Fincher.

06. Heli: Amat Escalante; Mantarraya Producciones; México, Francia, 2013, 105 min.


Desolación absoluta. Y a pesar de la terrible tragedia acompañada por escenas de violencia extrema, punta del iceberg sobre las consecuencias del sacrificio irracional de generaciones enteras desperdiciadas, evidentemente, en una década perdida de supuesta transición democrática. La controversia levantó ámpula al grado que cierto columnista de pacotilla consideró a Escalante —literal— como un traidor a la patria, por mostrar en la película imágenes desfavorables de México hacia el extranjero. Como si la metralla de spots oficiales en radio y televisión no fueran suficientes para apuntalar una perversa espiral del silencio acerca de la severa condición de inseguridad que vivimos, valiente ayuda resulta una pluma insulsa que sin haber visto la cinta auguraba su fracaso en taquilla. Si el epíteto de traición a la patria todavía aplica, bastantes empresarios y servidores públicos aspiran sin mayor problema a dicho apelativo, nunca un cineasta detrás de una cámara rodando cine.

Sin temor a la exageración, el desenlace de Heli sugiere una devastación interna similar a la planteada por Michael Haneke en "El listón blanco", a saber: génesis de las futuras generaciones seducidas por el fascismo alemán. El caso es que Escalante propone una interrogante imprecisa que pone en duda la posibilidad de un futuro para México, aunque se trate del más atroz siquiera imaginado.

05. Stoker: Park Chan-wook; Fox Searchlight Pictures, Scott Free Productions; EUA, Reino Unido, 2013, 99 min.


La preservación de una estirpe maligna.  El debut del consagrado director surcoreano Park Chan-wook en Hollywood no pudo ser más afortunada. Abre brecha desde el rostro "indie" de una major trascendente (Fox Searchlight Pictures) y recupera con creces el talento de Nicole Kidman, una estrella de la meca del cine venida a menos, quien nos obsequia bajo la dirección de Chan-wook una de sus mejores interpretaciones en años. De evidente inspiración hitchcockiana con guiños particulares hacia "La sombra de una duda" (1943), Park Chan-wook consigue cautivar al público occidental con una historia que les resulte familiar sólo para aderezar más tarde este thriller psicológico con su particular expresión de encuadres calculados y una estética sobre estilizada fascinante que evoca pinturas en movimiento. Contrario a ciertas especulaciones que sugieren una dirección sumisa, contenida y subyugada por un estudio de tales dimensiones, Chan-wook transita a través de la trama con absoluta libertad y sin titubeos. La encarnación de Mia Wasikowska como India, la heredera adjunta del linaje Stoker sobresale como una alabanza a la liberación femenina, a través de un coming of age sugerente que revela un sólido reclamo por parte de la protagonista hacia rituales de iniciación convencionales e insatisfactorios.

04. Django Unchained: Quentin Tarantino; The Weinstein Company, Columbia Pictures; EUA, 2012, 165 min.


De todas las reivindicaciones sobre la integración racial en la historia de los Estados Unidos, un tema recurrente en Hollywood desde el primer mandato de Brack Obama en la Casa Blanca, Tarantino ha conseguido la más hilarante, entretenida, irreverente, provocativa y no por ello superficial e indulgente con un periodo manchado con sangre de seres humanos cuya libertad fue despojada al amparo de juicios inconcebibles que al día de hoy no han sido erradicados por completo. A pesar de varias escenas cuya violencia merece una explicación más certera y cierto delirio de intolerancia comparable con la intransigencia de D. W. Griffith, los aciertos narrativos, visuales y estructurales confirman en Tarantino un director imprescindible, empedernido del cine analógico y detractor de la vorágine digital en el cine. La única forma de revivir el espíritu del spaguetti western a través de un exquisito cóctel de géneros que sólo un cineasta experimentado pudo haber logrado.

03. Gravity: Alfonso Cuarón; Warner Bros; EUA, 2013, 91 min.


Atónito. La razón por la cual el cine se ve mejor en el cine. Navaja de doble filo ante la posibilidad de una majestuosidad efímera dirigida por Alfonso Cuarón, culminante fotografía de Emmanuel Lubezki y un despliegue técnico y visual innovador. La experiencia cinematográfica difícilmente sobrevivirá fuera de las salas de exhibición y la sensación inmersiva que las pantallas IMAX, Macro XE y los efectos sonoros Dolby de 7.1 canales se esfumarán a pesar de formatos caseros que buscan emular sin mayor fortuna la proyección de la pantalla grande. Sin embargo, Gravity no se limita a una celebración ensimismada del artilugio tecnológico: el drama ante la adversidad en plena órbita terrestre por parte de la doctora Ryan Stone no peca de superficialidad: sobrevivir, acaso el acto primigenio, primordial sin el cual la especie humana no habría llegado hasta el desarrollo social, cultura y científico que actualmente goza. De nueva cuenta la firme intención de innovar en un lenguaje que apenas supera un siglo de existencia habla muy bien sobre la filosofía de un cineasta consumado como Alfonso Cuarón. ¿Una película histórica y trascendente en la corta pero nutrida existencia del cine? No me cabe la menor duda.

02. そして父になる / Like Father, Like Son: Hirokazu Kore-eda; Amuse, Fuji Television Network, GAGA; Japón, 2013, 120 min.


Director indispensable de la cinematografía mundial, quizá el mejor representante de la tradición humanista forjada por la sensibilidad indescriptible del legendario Yasujiro Ozu. Concentrado en temas que ocupan el núcleo familiar en una sociedad como la japonesa acosada por el torbellino tecnológico, la sutil pero elocuente filmografía de Kore-eda ha conseguido retratar los sentimientos humanos sobre el celuloide como pocos. En esta ocasión plantea un drama tan complejo como conmovedor acerca de la identidad paternal: dos matrimonios han criado cada uno durante sies años a hijos varones que no les corresponden. El hospital donde nacieron cometió un accidental intercambio que ahora busca ser enmendado. Durante el transcurso de la historia el conflicto va aumentando en tanto se plantean cuestiones relevantes como la disyuntiva de resolver qué convierte las personas en padres: el vínculo natural biológico o el socio cultural a través de la educación y convivencia desde el nacimiento. Una película apasionante que inquieta las fibras más sensibles del corazón más recio.

01. La vie d'Adele: Abdellatif Kechiche; Quat'sous Films, France 2 Cinéma; Francia, 2013, 179 min.


Teorema del primer plano: el fragmento como conjunto. A primera vista, la película merecedora de la Palma de Oro en el reciente festival de Cannes simula otra exploración sexual de una joven quinceañera, Adèle,  interesada en chicos de cursos más avanzados, sin embargo, el encuentro fortuito en una plaza pública con Emma, detona en ella una metamorfosis que la coloca en una encrucijada existencial abrumadora. El sinuoso trayecto hacia la conformación de una identidad propia y honesta consigo misma le ocasiona pena, extravíos, reencuentros y satisfacciones que consiguen superar el estadio de adolescencia conflictiva hasta una juventud plena no exenta de dificultades que la pondrán de nuevo a prueba. El romance lésbico entre las protagonistas y las escenas explícitas aún escandalizarán a mentes de mira corta, pero más allá del morbo generado en torno a ellas, vale rescatar una historia de amor filmadas con notable maestría a lo largo de 180 minutos a los cuales, por cierto, no les sobra un sólo fotograma.  Cabe destacar las actuaciones de Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux, sin duda las mejores interpretaciones femeninas en años: génesis de carreras más que promisorias en competido escenario del séptimo arte.


El año 2014 comenzará con bastantes estrenos que pudieron formar parte de esta lista de haber estrenado un poco antes. Como no tuve ninguna oportunidad de disfrutar, por ejemplo: "The Wolf of Wall Street", de Scorsese; "Inside Llewyn Davis", de los hermanos Coen, o bien "12 years a slave" de  Steve McQueen, sustento que hice mi mayor esfuerzo por apreciar tantas películas como me fue posible, incluso antes de sus corridas comerciales.

sábado, 15 de junio de 2013

Reseña: El lugar donde todo termina


Derek Cianfrance, director del agridulce romance “Triste San Valentín” vuelve con un drama hipnótico que retrata la voluntad de superar tragedias familiares a pesar de un panorama adverso. Un círculo violento que amenaza con repetirse generación tras generación, así como la ausencia y búsqueda de la figura paterna en medio de un entorno (humilde o acaudalado) de cualquier forma decadente, pone a prueba a un conjunto de personajes todos ellos víctimas de sus decisiones, acaso ingenuas, pero con terribles consecuencias.


¿De qué trata?
Luke (Ryan Gosling) se gana la vida, o al menos intenta hacerlo, participando en una atracción de motocicletas dentro de una feria itinerante. Como cada año monta su espectáculo en el condado de Schenectady, Nueva York, donde Romina (Eva Mendes), uno de los tantos amoríos que el rebelde motociclista siembra en el camino, lo busca con la intención de informarle que es padre de un varón de apenas tres meses de edad. Esta noticia inesperada cambia la perspectiva de Luke, quien decide sentar cabeza y cumplir con la obligación natural de cualquier padre: proveer seguridad y cariño a su hijo, sólo que el salario mínimo no le permite si quiera cubrir sus necesidades básicas.

Situaciones desesperadas requieren acciones desesperadas, así que Luke aprovecha su talento con la motocicleta para asaltar pequeños bancos. Esta decisión detona la trama de la película que involucra a Avery Cross (Bradley Cooper), un novato que busca ascender como la espuma dentro del corrupto departamento de policía local, pero tras una persecución trágica su vida quedará vinculada con la del asaltabancos para siempre, tanto, que el paso del tiempo se encargará de cobrar factura 15 años más tarde.


Lo bueno
Las actuaciones de Ryan Gosling y Bradley Cooper. Sus nombres impresos sobre los posters promocionales no son simple mercadotecnia barata apegada a los estándares del star system. Desde que la película inicia el peso de la historia recae sobre sus hombros y cuando les corresponde resuelven con talento y soltura las situaciones dramáticas a las que son expuestos. Si bien es cierto que en Luke se asoman similitudes con el misterioso conductor de Drive (Winding Refn, 2011), en esta ocasión su personaje transita por un abanico de emociones mucho más amplio, lo cual confirma en el nominado al Oscar que la estatuilla de la Academia es sólo cuestión de tiempo. Por su parte, el franco ascenso de Cooper es una realidad y no es casualidad que lo haya conseguido en el circuito de películas independientes, que desde hace tiempo ofrece mucho mejores historias y personajes que el comercial.

La atmósfera envolvente que retrata un Estados Unidos deprimido, con el sueño americano desquebrajado y a pesar de ello con la firme intención de cuando menos permanecer a flote, se la debemos al magnífico trabajo de Sean Bobbitt, quien logra acaso una de las mejores fotografías en lo que va del año. Su paleta diluida en colores apagados y hacia el final mucho más cálidos, construye un discurso visual inolvidable.

Por último y no menos importante, una banda sonora apetecible a cargo de Mike Patton. Con lapsos oscuros y transgresores, no impiden conmover en el público sus fibras más sensibles, por ejemplo, el tema “The Snow Angel” o la colaboración de Ennio Morricone con “Ninna Manna per Adulteri” le quiebran el alma a cualquiera.


Lo malo
Construida en tres tiempos, la variación de personajes y situaciones resulta un tanto irregular. Por supuesto que la trama inicial que protagoniza Gosling opaca a los dos tercios subsecuentes aunque mantienen ritmos y tonos dramáticos similares. Claro que los giros inesperados revitalizan la atención del público, pero no logran convencer y encantar tanto como el personaje de Luke lo hace desde el principio. Detalles evidentes sin embargo menores que no afectan severamente al filme en su conjunto.

Conclusión
“El lugar donde todo termina”, resulta en otro contundente triunfo del cine independiente norteamericano sobre la anestesia y autocomplacencia de los grandes estudios de Hollywood. Con un drama arriesgado, un guión sobresaliente, actores que de verdad actúan y la fina dirección de Derek Cianfrance, nos encontramos frente a una película que ocupará, sin duda, un sitio en los anaqueles de la memoria como una de la mejores de este año. ¡Prohibido perdérsela!

Calificación:

Reseña: El Gran Gatsby


Baz Luhrmann no podía volver a las persianas de la cartelera comercial de otra manera que embriagado de pirotecnia, saturado de color, con los decibles a tope y movimientos de cámara fastuosos que cautivan al público con la misma rapidez que los enerva. En este, su quinto largometraje como director, aborda con su irreverencia estética el clásico literario “El gran Gatsby” de Francis Scott Fitzgerald, obra capital de la literatura norteamericana moderna que describe, con prosa elegante, sutil e incisiva, los excesos de una clase social privilegiada con bienes materiales mas no espirituales, durante el ascenso estrepitoso de la unión americana previo al colapso financiero que la derrumbó en 1929.

Se trata, pues, de una de las películas más esperadas de este año: con un reparto actoral de primer nivel, una banda sonora extraordinaria y avances promocionales que prometen un filme superior al promedio acostumbrado ¿Consigue Luhrmann satisfacer dichas expectativas?

¿De qué trata?
Nick Carraway (Tobey Maguire), joven proveniente del medio oeste americano decide avecindarse en West Egg, un pueblo retirado hacia el este de la idílica ciudad de Nueva York para concluir sus estudios universitarios en Economía. Durante el verano de 1922 sus limitadas experiencias de vida dan un giro inesperado cuando se interroga acerca de su misterioso vecino, un tal Jay Gatsby (Leonardo DiCaprio), excéntrico millonario quien no para de organizar fiestas en su mansión un día sí y el otro también. La curiosidad invade de igual forma a Daisy Buchanan (Carey Mulligan), prima segunda de Nick y esposa del atlético y arrogante Tom Buchanan (Joel Edgerton), quienes por coincidencia habitan del otro lado de la bahía, en East Egg.

Entre la insatisfacción de su prima Daisy con su matrimonio y la evidente decadencia social ilustrada por la moral contradictoria de su esposo Tom, el desencanto de Nick hacia un estilo de vida que le resultaba fascinante en un principio se permite una pausa cuando tiene el gusto de conocer personalmente a Gatsby y entablar, acaso, la única amistad verdadera durante el aquel inolvidable verano. Sin embargo, la intención de su carismático vecino desea algo más que la amistad del inexperto Nick e involucra un pasaje trágico en la vida de Daisy Buchanan que la vincula directamente con el pasado y origen de Gatsby.


Lo malo
La imaginería con la que Luhrmann aborda esta adaptación cinematográfica queda marcada por un claroscuro de aciertos y errores resultan en una película por demás irregular. Comenzando por una introducción cargada de exageraciones que buscan despertar asombro en el público espectador y lo único que consiguen es una pasarela de pretextos banales para justificar el uso de un 3D a todas luces innecesario. El ritmo frenético apenas permite un esbozo superficial de los personajes, la estridencia sonora tampoco es de gran ayuda para evocar una novela literaria cuyo encanto radica en la sutileza de los susurros, vamos, que ni revelar la identidad de Gatsby ante la cámara despierta una exclamación de sorpresa mínima a pesar del compás de fuegos artificiales que en vez de subrayar emociones las ahuyenta.

A pesar de todo lo anterior, el mayor conflicto de la película radica en el guión adaptado y el ritmo que imprimieron para contar la historia, cuyo drama aflora una vez que las serpentinas y el confeti se desvanecen en beneficio de los personajes quienes por fin consiguen echar raíces y desarrollar su papel protagónico, arrebatado desde el principio por los efectos especiales. Por desgracia, Luhrmann lo comprende treinta minutos tarde, cuando decide apartarse de su capricho exagerado e imprime un tono más pausado que al no hallar las variantes narrativas necesarias(ritmo), deja la sensación de alargarse de forma innecesaria y ¡ay!, adormilar a los espectadores.

Lo bueno
La actuación de Leonardo DiCarprio, cuando el guión y las excentricidades del director se lo permiten, claro. Si “El gran Gatsby” de Luhrmann llegara a superar la prueba del tiempo sería por dos escenas que demuestran cómo debió ser el resto de la película: el reencuentro de Gatsby con Daisy, acompañados por suntuosos pero delicados arreglos florares en una modesta sala y el sonido tranquilizador de una refrescante lluvia veraniega; y el punto de quiebre que involucra a los protagonistas del triángulo amoroso, en un departamento estrecho sofocado por el sol que irradia una temperatura por encima de los treinta y cinco grados Celsius.

Los únicos detalles que funcionan con la intención original de imprimir una atmosfera contemporánea a la película es el diseño de vestuario, un trabajo impecable a cargo de Catherine Martin quien ya obtuvo el premio Oscar en dicha categoría por “Moulin Rouge!” un filme también de Luhrmann pero de 2001. Tampoco dejen de prestar atención a la dirección artística y decorados que junto con el vestuario deben ser considerados candidatos, incluso favoritos para la temporada de premios del año entrante.

Por último la banda sonora, de innegable calidad artística que generalmente brilla más separado de las escenas y secuencias que musicaliza durante la cinta. Mención especial al tema interpretado por Lana Del Rey “Young and Beautiful”, protagonista de las escenas más memorables de la película, y por mucho, una de las piezas más entrañables del año.


Conclusión
Cualquier concepto estético que en esta película suplique por elogios en cuanto a innovación o trascendencia en la forma narrativa del cine hallará en contra parte una evidente repetición en el estilo característico del director. Luhrmann ha filmado cualquier cantidad de tomas, escenas y secuencias, a través de planos y ángulos similares en sus películas anteriores, con la única diferencia de haberlo hecho mejor. La calidad técnica es innegable sólo que resulta decepcionante que detrás de efectos visuales deslumbrantes, del drama y la tragedia impresa en el texto original ofrezca la verdad muy poco.

Calificación:

viernes, 29 de marzo de 2013

Madoka en México: fechas, sedes y precios


Todos los detalles acerca de la proyección de las dos películas de Madoka Magica: Part 1: Beginning; Part 2: Eternal han sido publicados por la página oficial del evento, el cual se perfila como uno de los más importantes del año. Tras la campaña de expectativa y con la confirmación de datos relevantes con respecto a la proyección en México, a través de este medio difundo la información necesaria para que todo aquel interesado en asistir presupueste precios y horarios correspondientes

Cuatro ciudades de la República Mexicana contarán con la fortuna de disfrutar una función única de  Madoka Magica, programadas de la siguiente manera:


Distrito Federal: 18 de Mayo de 2013 / 10:00 AM. Cinépolis Fórum Buenavista.
Guadalajara: 25 de Mayo de 2013 / 10:00AM. Cinépolis La Gran Plaza
Monterrey:  01 de Junio de 2013 /10:00 AM. Cinépolis Sendero Monterrey
Mérida: 8 de junio de 2013 / 10:00AM. Cinépolis Las Américas

Habrá dos tipos de boletos para cada función arriba desglosadas, los cuales estarán disponibles a la venta a partir de abril únicamente en la página oficial y puntos de venta publicados en la misma. No en las taquillas de las sedes.

La primera modalidad es VIP (LIMITADA) con un precio de $500 pesos MXN y que incluye estos beneficios:


La segunda modalidad es sencilla con un precio de $$230 pesos MXN y abarca los siguientes aspectos:


Cabe destacar que las proyecciones de Puella Magi Madoka Magica cuentan con el aval legal de la productora Aniplex, Inc. empresa de producción y distribución de anime subsidiaria directa de Sony, lo que garantiza que un porcentaje considerable de la recaudación beneficiará al staff involucrado en la producción de las películas.

Para un diálogo permanente y directo con los organizadores de este magno evento, dejo a su disposición sus redes sociales a continuación:

Facebook Oficial de Madoka en México
Sitio Oficial de Madoka en México
Facebook de Kokuban